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martes, 3 de julio de 2018




dibujos de Mafalda



…Que sí…“que yo lo sé”…

¿No les ha pasado?  Que en una conversación, de momento se escucha la famosa frase: “yo lo sé”.  Nos preguntamos ¿Por qué molesta tanto que nos digan algo que ya sabemos? Pero, ¿lo sabemos realmente? O por el contrario, lo sabemos pero no lo hemos aceptado o meditado.

Si “yo lo sé”, es como un mensaje que enviamos a quien nos habla. ¿Mensaje? Si un mensaje que podemos traducir como: “no me tienes que decir porque ya yo lo sé”.  Pero no solo lo hemos escuchado sino también lo hemos dicho sin darnos cuenta o dándonos cuenta.

Es una respuesta instantánea, sin pensarlo.  Si contemplamos a la persona que tenemos al frente nuestro, su rostro muestra una pincelada de malestar. El tono de su voz se escucha levemente alterado. ¿Por qué?  Puede ser que “yo lo sé” pero no respondo como debo actuar, porque no hemos asumido  ese conocimiento que tenemos, respondiendo favorablemente ante las diferentes situaciones del diario vivir que se nos presentan.  

Sean los diversos motivos que sean lo cierto es que es una respuesta que carece de humildad.   Cuando nuestra alma ama o busca amar  con locura a Dios o trata de amarlo en espíritu y en verdad  escuchamos con atención y suma humildad, aunque  ya  sabemos,  para  preguntarnos internamente, ¿qué quiere Dios decirnos con algo que  ya sabemos. Tomándolo como noticia de Dios. Dios está pidiéndonos que nos detengamos, pensemos y meditemos en eso que se nos están recordando, porque  ya lo sabemos.  

Recordemos que todo lo que nos pasa es una noticia de Dios… Dios nos habla en todo momento aun en aquel mal que nos puede suceder… porque Dios permite el mal para sacar un bien mayor… aunque no podemos entender de momento esta santa pedagogía divina…

Desde la Soledad del Sagrario

sábado, 30 de junio de 2018




Míralo…no te canses de mirarlo… míralo…


Piensa cuanto Amor hay en su Divino Corazón que no ha escatimado precio alguno por quedarse accesible…

Míralo… míralo… deja que tu corazón pobre y pecador se admire contemplando a TODO un Dios convertido en pan por puro Amor a ti… a mí… No te canses de mirarlo… no te canses de amarlo… no te canses de desearlo… no te canses de Dios que se enternece con solo verte ahí, de rodillas en el banco… No te pierdas en nada que no sea mirarlo… contemplarlo… amarlo… desearlo… sentirle… esperarlo… ¿Por qué perderse el momento? ¿Por qué dejar de contemplarlo y de amarlo en tan sublime momento?  Si es el Rey de reyes, el Dios de  nuestros padres, nuestro Redentor… que perdidamente enamorado se ha quedado por ti… por mí… para ser alimento… para ser bebida… para ser salud para el alma y el cuerpo… ¿Por qué perder el tiempo y no gastarlo a sus pies? 
Míralo… no te canses de mirarlo… descubre su lenguaje… y háblale con su mismo lenguaje… el lenguaje del Amor de un Dios que se muere por tu alma… por mi alma… ¿A que perdernos en tonterías que no nos alcanzan  poseer a Dios y  ser poseídos por Dios??

¿Qué hay quien no entiende?  ¿Criticas? ¿Burlas?  No importa… nada importa… solo Dios… solo Dios… Gástate mirándolo… en ese momento sublime… donde Dios se hace presente… donde el misterio de la Transubstanciación toma vida… míralo por ti, por los que se niegan a mirarlo… Amalo, por ti… por los que le niegan el corazón… Si, gastate mirándolo… y olvídate de  los demás, lo que puedan pensar o decir… no tiene la menor importancia… No te distraigas en tonterías… Tu, a lo tuyo… a Dios… con el alma… con la vida… míralo… que en ese sublime momento solo existe El y tu… Dale esa alegría al eterno Dios que vive enamorado de ti… de mí…

Permíteme Dios mío, que me gaste mirándote y de tanto mirarte mi corazón se sensibilice llenándose de Tu Amor… Mi mirada en tu mirada mi Dios… mi corazón en tus manos eucarísticas… Solo Dios, solo Dios…



domingo, 8 de enero de 2017

“Algún día me gustaría platicar con usted para que me ayude tener fe”




Hija mía, es fácil, muy fácil poseer ese hermosa y maravillosa virtud llamada fe.  Búscalo… Acércate… Contémplalo… Háblale… Cuéntale tus cosas… Lee su Palabra… Escucha sus consejos evangélicos…Síguelo… Pisa sus huellas, descubriéndolas en tu vida… Confiésale tu vida pasada, tus temores, flaquezas y debilidades cometidas y que le han herido tanto… Aliméntate de Él…  

Luego, cierra tus ojos e invoca con toda el alma al Espíritu Santo. Pídele con verdadero deseo, que  aumente y fortalezca tu fe, quizás tibia o debilucha... Pero no vayas sola… Ve con la Mater. Ella te ayudara a orar y pedirle a su Esposo Paráclito. Ella te ayudara a conseguir una fe luminosa,  llena de esperanzas y confianza... Una  fe que sea fuego en tu vida... Una fe convincente... pídela, no te canses de pedirla. Pídela día y noche. A tiempo y destiempo. Con gemidos desgarradores donde el alma es la que pide y se postra ante su Dios. Póstrate con humildad. Pide con verdadera  pureza de intención.  Que ese deseo queme tu alma.  Dios te contemplara con beneplácito.  

Agradécele a Dios tanto amor para contigo; tanta paciencia; tanto esperarte. Se generosa en agradecerle.  No desconfíes. Que tu confianza en Dios no tenga límites.  Y Dios te concederá la fe y mucho más…  Colmara tus deseos de tal forma que desearas que todos los que amas, conoces y no conoces, reciban la gracia de poseer fe en sus vidas.  Porque la vida cambia drásticamente, para bien y felicidad nuestra, cuando el alma vive la fe como Dios concede.

Dios te bendiga abundantemente.


Desde la Soledad del Sagrario

martes, 8 de noviembre de 2016



La noche cae sobre el mundo. Es hora de descansar. Es hora de mirar nuestro caminar durante el día de hoy.
Nuestras huellas, pisaron cómodamente, las huellas de Cristo? Nuestras pisadas, tenían olor a Cristo? Nuestra mirada, ¿tenía la ternura de Cristo? Nuestro corazón, ¿se desbordó en abundancia a lo Cristo? Nuestros oídos, ¿estuvieron atentos a escuchar los corazones como Cristo, escuchando más allá del sonido de las palabras?
Nuestras manos, ¿se dieron al servicio de la caridad, como las manos de Cristo? Nuestro cansancio del día, ¿se iguala al cansancio de Cristo de darse a manos llenas en caridad a los demás?
Cuantas obras de misericordia consumadas en el día de hoy?? En el día de hoy, ¿cuántas veces hemos respondido con prontitud, a las pequeñas necesidades de los demás, con una sonrisa, porque Cristo está ahí, en el prójimo?? Nuestras palabras y nuestro rostro, ¿estuvo alimentado por la bondad de Cristo??
Si, la noche cae sobre el mundo. Es hora del descanso. Es hora de mirarnos, examinando nuestro caminar, en el día de hoy...porque en el atardecer de nuestras vidas se nos juzgará por el amor.
Hoy, hicimos nuestro, el amor de Cristo por las almas? Cristo ama a todos, buenos y no tan buenos. ¿Hemos amado así? Cristo tiene paciencia..., ¿la hemos cultivado hoy? Cristo tiene obsesión por el Padre Dios... hoy, ¿hemos tenido pensamientos y conversación con nuestro Padre Celestial??
¿Pero sobre todo hoy nos ganamos el cielo?? O, ¿el purgatorio??? O, ¿el horno eterno??? Así, sabemos, si hoy, nos ganamos a Dios o por el contrario lo hemos perdido en el dia de  hoy.
Mater, enséñanos a ser como tú


Bendecida noche.

La pequeña de Dios







lunes, 7 de noviembre de 2016

Es que no tengo tiempo




Otro día que llega a su fin. Un día más cerca del puerto eterno. Nos hemos dado cuenta de esta verdad?? Estamos preparando la maleta para nuestro viaje? No debemos vivir los días con una indiferencia pasmosa. Hay que tener los pies en tierra y la mirada en la eternidad. Se nos va la vida en esto. Cada día qué pasa es un día menos de vida. Te has dado cuenta que es un día más de eternidad. No nos dejemos seducir por este mundo. Nada de esto es eterno. Pasará pronto, y al despertar en la eternidad, que nos espera, si hemos estado inconscientes de esta gran verdad?? No es eterna nuestra vida en este mundo. Tarde o temprano nos tenemos que ir. No podemos echar raíces, porque no pertenecemos a este mundo.
Al fin del día debemos quedar satisfechos de sabernos más cerca de la eternidad. De veras lo estás?? Y el viaje...cuando? Nadie lo sabe. Lo importante es estar preparados. No nos descuidemos. No nos dejemos seducir por el brillo que el mundo posee. Nuestra mirada clavada en Dios. Nuestra vida cimentada en Dios. Lo demás no tiene importancia. Solo importa caminar con los nuestros por el camino de santidad, llevando el bagaje de una vida cimentada y alimentada en Dios.
Porque Dios vale la pena.

La pequeña de Dios

domingo, 2 de octubre de 2016

Hay que levantarnos... no podemos quedarnos quietos...


No podemos quedarnos en los problemas, en las situaciones adversas, en ese pequeño o grande dolor. Hay que levantarse, secar las lágrimas y buscar con astucia y simplicidad las soluciones, nuevas estrategias, sumergidas en el baño delicado e intensivo de la oración, el rezo del santo rosario, aderezado por la confianza ciega y la fe sólida, verdadera y llena de esperanza. Dios está de nuestra parte. Dios tiene el poder y la voluntad de querer ayudarnos. No desesperar ni perder la calma. La mirada clavada en el obrar de Dios. La mirada clavada en ese rostro hermoso que nos sonríe y nos invita a dar la milla extra. A confiar ciegamente. A trabajar con entusiasmo por la victoria. La mirada en nuestra madre celestial. Ella nos anima a seguir. A no darnos por vencidas. Ella está a nuestro lado. Nada que temer. Con Jesús y María venceremos los obstáculos y tropiezos que impiden nuestra verdadera felicidad. La victoria es nuestra porque Jesús ha vencido. En pie de lucha. 



Desde la Soledad del Sagrario 

jueves, 15 de septiembre de 2016

Que no, que no me gusta que me corrijas... que yo sé lo que hago...


Quien ama siente la necesidad de corregir… amonestar… aconsejar… motivar…ayudar… a dar esos pasos necesarios para iniciar el camino de la santidad…


He sido maestra.  Esa es una profesión donde se educa, se motiva, se ayuda, se corrige y se amonesta, con el objetivo de guiar  al estudiante a alcanzar, a largo o corto plazo, un conocimiento que le beneficiara de por vida. Es una tarea que llevamos en la sangre.  

Desde mi   consagración,  esta  tarea,  toma  otra dimensión.   Otra profundidad.   Otra motivación. Ayudar   a  los  que   Dios   me  da  como  “hijos espirituales” a alcanzar   ese    conocimiento,   esa vivencia, esa experiencia con Dios,  que repercutirá en tomar muy en serio la vida de santidad, para ellos y para sus familias. 

¿Pero qué sucede hoy en día? Hoy en día,vivimos unos días que muchos, y no pocos, no les gusta ser corregidos ni amonestados.  Se da el fenómeno de quien no lo acepta, pero sin embargo esta  acostumbrado a amonestar y corregir a los demás, en el trabajo, en la casa, donde quiera… con una facilidad pasmosa. Pero en materia espiritual, “yo sé”, “yo leo”, “yo estoy al tanto”, “no me corrijas”… “no, lo necesito”… Ante esta situación inusual, se  da el fenómeno, en aquellos evangelizadores, o personas a cargos de grupos apostólicos, que están llamados a la corrección fraterna, preferir no corregir y dejarlos a la deriva… ¿Qué hacer? ¿Qué es lo correcto? 

¿Debe la persona que evangeliza, que tiene un grupo a su cargo,  corregir, amonestar? EL tema es sumamente  interesante... un tema muy debatido, si debemos amonestar y corregir cuando descubrimos al hermano caminando por el error o comentando algo que es incorrecto, y puede llegar a confundir a muchos... ¿Qué debemos hacer?  ¿Quedarnos callados?  ¿Dejarlos en su error?  ¿Sumergirnos en la oración por ellos? 

Vuelvo al punto: Hoy en día, no nos gusta ser amonestados o corregidos y mucho menos en materia espiritual.  Pero, ¿Qué pasa cuando alguien da por cierto una información falsa, sacada de los muchos “bolos” que corren por internet? ¿Quedarnos callados y dejar que sigan creyendo lo que es solo una “falacia” creada para confundir y alejarnos de la verdad?  

¿Cuántas personas se alejan de quienes los amonestan y corrigen,  solo porque,  “me cansa”, “me fastidia”  ser corregida o corregido, cuando se esta tan cómodo en el error, cuando el error se acomoda a nuestras necesidades,  a nuestro gusto?? Aunque se trate de amonestar y corregir con todo el corazón, aun así, las personas caen “pesadas”, al punto de alejarse de ellos porque “nos asfixian”.  

Cuantas quejas escucho a diario de ambos bandos, del que quiere ayudar y del que no se deja ayudar. Cuantas malas interpretaciones, cuantos se sienten heridos por ser corregidos. Cuantos se siente sin fuerzas para seguir ayudando a descubrir los errores . a mirar y descubrir el camino de la verdad. 

Y es aquí cuando mi mirada se vuelve al cielo: "Señor, el amor hace que nos preocupemos del bienestar de los demás, así como una madre o un padre se preocupa por sus hijos, así mismo el corazón que verdaderamente ama, se preocupa por guiar a los demás hacia feliz puerto eterno.  Viene a mi mente cuando amonestaste a Marta, que se quejaba porque su hermana no le ayudaba, corrigiéndola al decirle que andaba atareada y preocupada, mientras María había escogido el mejor puesto y no se le iba a quitar...   

Aun hoy en día, mi Jesús, adorado, Tú nos corriges en lo escondido del corazón. Nos corriges con tu palabra divina. Nos corriges a través de nuestros directores espirituales, a través del sacerdote. Nos corriges a través de las personas que nos regalas en esos momentos tan difíciles, que llegan a nuestras vidas, como paracaídas, como bálsamos, a rescatarnos y dejarnos en tus adorados brazos. 

Padre Santo, ¿por qué rebelarnos ante la corrección fraterna, corrección amorosa, que nos habla de regresar al verdadero conocimiento de la Verdad?? A dejar las veredas para seguir el verdadero Camino que nos lleva a feliz puerto eterno. 

Mater,  enséñame a dejarme corregir y amonestar por quien Dios ha puesto a mi lado para guiarme a feliz puerto.  Ayúdame a ver a Dios en esas correcciones y amonestaciones que recibo. Enséñame a amonestar y corregir amorosamente a quien Dios me ha dado para ayudar a caminar por el camino de la santidad.   

Mi único celo es verlos a todos en el Cielo… Cuando ya  no esté en estos caminos, todos puedan recordar mis pequeñas y pobrísimas palabras, buscando en todo momento las huellas de Cristo,  tomando muy en serio la santidad personal y la de sus familias, porque Dios vale la pena… Que todos nos encontremos un buen día en el Cielo… gozando de Dios y de tu presencia Madre mía… 

Desde la Soledad del Sagrario





sábado, 6 de agosto de 2016

Almas de Oración


Cuanta necesidad de orar por los demás. Cuanta necesidad de oración tiene la humanidad hoy en día.  Cuanta necesidad de convertirnos en “almas de oración”.

Hay que orar. Hay que orar por nuestras familias y por toda la humanidad. Hay que crear conciencia de la necesidad urgente, apremiante de orar por todos.

¿Quién ora por los no tan buenos? ¿Quién ora por los que tienen un corazón lleno de odio y venganza?  ¿Quién ora por los que solo viven para los placeres y diversiones de este mundo? ¿Quién ora por aquellos que tienen el corazón en las riquezas pasajeras? ¿Quién ora por los tibios? ¿Quién ora por los buenos?

Hay que orar por todos. Hay que ser generosos al orar. Que nadie se pierda para la eternidad. Nadie. No importa lo que ha hecho o haya sido. Que podamos salvarlo para la otra vida. Para esa vida de felicidad eterna.

Almas de oración. Almas que se animan a convertir su “hacer” diario en oración. Que no pierden tiempo, que todo lo convierten en oración, porque el tiempo apremia y hay que salvar las almas de la ceguera espiritual, de las seducciones y trampas de los demonios.  

La humanidad nos necesita. Nuestras familias nos necesitan. Hay que orar por todos. Hay que orar con confianza, con entusiasmo, con esperanza, con fe invencible, una fe que sea fuego, que nos lance a la conquista de las almas. Hay que orar con perseverancia e intensidad.

Pidamos al Espíritu Santo nos regale los dones de la oración. Pidámosle que nos convierta en “almas de oración”, a su gusto, a su forma, a su estilo. Invoquemos al Espíritu Santo con verdadero deseo. Ese fuego que consume su corazón divino nos consuma lanzándonos a una oración viva, oración que sea fuego devorador que provoque la conversión en los demás. Seamos conscientes que Jesús y María nos miran con confianza. Ellos esperan que nuestra oración, sea una oración pura y humilde que suba como incienso ante la presencia divina, alcanzando una lluvia de misericordia para la humanidad.   

La invitación viene del Cielo. Seamos generosos, oremos por todos, oremos con el corazón derramado por la más exquisita caridad y compasión… Oremos mientras haya tiempo… quizás mañana sea tarde…




Desde la Soledad del Sagrario

sábado, 2 de julio de 2016

Te amo, te aaaaamo... te amo...


Te amo, madre mía, te amo… ¿Cómo no amarte, madre mía?  ¿Cómo no acercarme a ti, como hija, mirándote como mi más amada y atesorada madre? ¿Cómo dejar de buscarte? ¿Dejar de escuchar tus consejos?

Eres mi madre, mí amada madre. La que día y noche estas a mi lado. La que nunca me deja sola. La que ruega día y noche a su Hijo, amantísimo, Jesús por esta pequeña y traviesa hija tuya. Si, traviesa y pequeña, porque en cuantos problemas se mete, y tu Madre mía, vienes a mi socorro. Nunca has dejado de sacarme de tantos problemas, de tantas situaciones, de tantos extravíos… eres mi madre… eternamente agradecida… eternamente amada, porque tú eres mi madre…

Aquel día, cuando tu Hijo amado, Jesús, le dijo a su discípulo Juan: “ahí está tu madre”… yo, madre mía, estaba ahí, al lado de Juan, y en ese momento, yo también te recibí en mi casa, en mi corazón. Eres mi hermosa y bella madre.

Te amo, Madre mía, te amo, y deseo ardientemente amarte por los que no te aman. Obedecerte, porque obedeciéndote, obedezco a tu amado Hijo, Jesús. Aprender de ti como amarle y como vivir solo para El… tu madre mía eres mi maestra, contigo aprendo a conocer, a vivir y a recibir a tu amantísimo Hijo, Jesús.


Madre mía, quiero la vida solo para amaros con todo mi corazón. Para decirle al mundo que existe una madre celestial y un Dios vivo que habita en el Sagrario. Madre mía, soy yo, tu pequeña hija, esa que te busca tanto y te sigue a todas partes, porque soy pequeña muy pequeña y los pequeños siempre están a los pies de sus padres…

Gracias, madre mía, por tanto amor, por tus desvelos, por tu oración, por toda tu ayuda. Gracias, madre mía, gracias. Te amo, mamá.


Desde la Soledad del Sagrario

jueves, 30 de junio de 2016

Consagración a la Santísima Trinidad


“¡Oh, Dios mío, Trinidad Beatísima! Sacad de mi pobre ser el máximo rendimiento para vuestra gloria y haced de mí lo que queráis en el tiempo y en la eternidad . Que ya no ponga jamás el menor obstáculo voluntario a vuestra acción transformadora. Que la gracia alcance en mí el grado de desarrollo que me tenéis asignado desde toda la eternidad con vuestra primera intención, y “según la medida de la donación de Cristo”.

Segundo por segundo, con intención siempre actual, quisiera ofreceros todo cuanto soy y tengo ; y que mi pobre vida fuera en unión íntima con el Verbo Encarnado un sacrificio incesante de alabanza de gloria de la Trinidad Beatísima. Y quisiera haberlo hecho así desde el primer instante de mi concepción y seguir haciéndolo hasta la consumación de los siglos, cada vez con más intensidad y perfección.

¡Oh, Dios mío, cómo quisiera glorificaros! ¡Oh, si a cambio de mi completa inmolación, o de cualquier otra condición, estuviera en mi mano incendiar el corazón de todas vuestras criaturas y la Creación entera en las llamas de vuestro amor, qué de corazón quisiera hacerlo! Que al menos mi pobre corazón os pertenezca por entero, que nada me reserve para mí ni para las criaturas, ni uno solo de sus latidos. Que ame inmensamente a todos mis hermanos, pero únicamente con Vos, por Vos y para Vos.

¡Oh, Dios mío! Os amo con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas. Más que a mi pobre vida, más que a mi pobre alma, más que a mi propia salvación, que os pido humildemente subordinándola a vuestra mayor gloria. Pero quisiera amaron con el amor de los más abrasados serafines, con el de todos los ángeles y bienaventurados del cielo, almas del purgatorio y justos de la tierra. Quisiera amaros con el corazón de todas vuestras criaturas, incluyendo a las que no os han amado, no os aman y no os amarán y a los mismos demonios y condenados del infierno. Quisiera, sobre todo, amaros con el corazón de San José, con el Corazón Inmaculado de María, con el Corazón adorable de Jesús. Quisiera, finalmente, hundirme en ese Océano infinito, en ese Abismo de fuego que consume al Padre y al Hijo en la unidad del Espíritu Santo y amaros con vuestro mismo infinito amor. Y quisiera que todas vuestras criaturas pasadas, presentes y futuras os hubiésemos amado y os amaran así desde el primer instante de su ser y seguir haciéndolo hasta la consumación de los siglos y por toda la eternidad.

Quiero, Dios mío, poner mi alegría en vuestra alegría, mi felicidad en vuestra felicidad, mi gloria en vuestra gloria . Que el pensamiento de que Vos, Dios mío, sois infinitamente feliz y no dejaréis de serlo jamás ocurra lo que ocurra, sea ya la fuente única, el manantial inagotable de mis alegrías y toda mi felicidad.

¡Padre Eterno, Principio y Fin de todas las cosas! Por el Corazón Inmaculado de María os ofrezco a Jesús , vuestro Verbo Encarnado, y por Él, con Él y en Él, quiero repetiros sin cesar este grito arrancado de lo más hondo de mi alma: Padre, glorificad continuamente a vuestro Hijo, para que vuestro Hijo os glorifique en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos (Jn 17, 1).

¡Oh, Jesús, que habéis dicho: Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiera revelárselo (Mt 11, 27)!: “¡Mostradnos al Padre y esto nos basta!” (Jn 14, 8).



Y Vos, ¡oh, Espíritu de Amor!, enseñadnos todas las cosas (Jn 14, 26) y formad con María en nosotros a Jesús (Gal 4, 19), hasta que seamos consumados en la unidad (Jn 17, 23) en el seno del Padre (Jn 1, 18). 

Amén”



martes, 28 de junio de 2016

…Hoy..., ¿un día más?…


imagen web
Reflexionando desde mi pequeño y pobrísimo Santuario Hogar, comparto con ustedes mis pensamientos. 

Hoy, un día más que termina. Un día,  más cerca del Cielo. Un día trabajando intensamente en las virtudes, o un día perdido por los defectos que han aflorado a lo largo del día y no hemos hecho lo suficiente por vencerlos.

Hoy, un día en que a Dios, se ha sentido más cerca. O un día en que le hemos dado la espalda a Dios por sumergirnos en los problemas cotidianos.

Hoy, al llegar al descanso podemos mirar hacia el cielo y sentirnos satisfechas de haber vivido a plenitud el día, porque hemos vivido de "cara a Dios", agradándole en todo momento.

O por el contrario, puede ser un día de pequeños cargos de conciencia,  por haber descuidado vivir para Dios, buscando lo que a Él le agrada.

Hoy, podemos decir: gracias, Padre Santo, por un día lleno de gracia y bendiciones. Aquí está mi pobre corazón lleno de agradecimiento. He vivido mi día de acuerdo a tu Santa Voluntad divina."

Desde la Soledad del Sagrario


¿A mí me hablas??



Hoy me he levantado con un pensamiento fijo. Dios…Dios…Dios.  Un Dios que vale la pena. Un Dios que nos jugamos con nuestras obras, buenas o malas decisiones y elecciones… si, nos jugamos la eternidad cada minuto, hora de nuestro día cotidiano. 

Me acerco a mis pequeñas hijas espirituales para decirles… pero también, para todas las mujeres que me siguen en mis pequeños blogs.  Para ti, para ustedes, mujeres de Dios, hijas de Dios, van mis pequeñas y pobrísimas palabras.  Solo les pido medítarlas ante la presencia divina.  Mirar donde estan paradas en esta vida... escuchadme... reflexionar... y tomar una seria decisión que valga para la eternidad.

Hijitas, por  Él estamos en esta vida. Él nos mueve a seguir en pie de lucha. No debemos desfallecer. No debemos dejarnos vencer por las tentaciones que astutamente coloca  el enemigo.

Hemos nacido para cosas grandes, no para movernos como esclavas de la moda chabacana, de la diversión y pasiones desenfrenadas. Hemos nacido para Él. Para ese Dios que vive enamorado de ti y de mí. Ese Dios que lo ha dado todo, pero TODO, hasta su sangre. Ese Dios que vive enamorado e ilusionado esperándonos en el Sagrario.

Si, hijitas, hemos nacido para cosas grandes. Para amar a Dios y ser testigos de Dios. Para llenar nuestra vida con Dios y dar a Dios a manos llenas a todos. No seamos común al mundo, seamos mujeres de Dios, que quien nos mire se encuentre con Dios. Un Dios verdadero. Un Dios que dan ganas de darlo todo y seguirle hasta las últimas consecuencias.

Hemos nacido para Dios y en Dios debemos vivir. Nuestra vida no puede ser igual a los demás, porque DIOS ES NUESTRO NORTE, razón de vivir.  Sin Dios perecemos, y perecen nuestras familias… Meditarlo…por favor...


Desde la Soledad del Sagrario

viernes, 24 de junio de 2016

Es mi cumpleaños… si, te invito a celebrarlo…



Sorpresa… el Cielo viene a sorprender a una joven esposa y madre… hoy comienza un nuevo camino para quien ayer se creía perdida, sola y destruida.  Una nueva esperanza como una pequeña lucesita,  se asoma en su horizonte… Dios ha venido a visitarla… ¡Que bueno es Dios!!

La Mater llego como sorpresa a tomar el ritmo de su vida.  Ella no se esperaba tal hermosa sorpresa en su cumpleaños.  Les cuento.  Una amiga la invita a almorzar, pero antes, a visitar un hermoso lugar. Un Santuario Ermita en los terrenos de una humilde y devota familia.

Ella acepta, y va con mucha alegría a recibir esos regalos que intuye en su corazón, Dios le tiene reservado para el día de hoy. Es su cumpleaños. Viste elegantemente, pero con sencillez.  Lleva unos zapatos de tacos altos. Primera sorpresa, el camino a la ermita es empinada y dificultosa para subirlo con zapatos de tacos altos. Ella va muy sonriente, llena de emoción, no se imagina para donde la llevan.

Llegan al final del camino donde se abre como una puerta imaginaria, para dejar ver un escondite hermoso, lleno de vegetación y en el mismo centro el Santuario Ermita… una belleza… un lugar tan hermoso como para estarse de retiro, en meditación ante la hermosa imagen de la Mater de Schoenstatt.

Y es aquí donde empieza la Mater a obrar milagros tras milagros de conversión y transformación… La joven esposa y madre inicia un proceso lento pero firme… Es un lanzarse… A cambiar la vida girando 360 grados. La familia, y los que la conocen por tantos años darán testimonio que así ha sucedido.

Llego la hora de la despedida. La joven esposa y madre va con el corazón de fiesta. Ha recibido mucho. Ha sentido ese abrazo de una madre que nunca falla. No está sola, ella estará a su lado desde ese instante, hasta el momento de “regresar a casa”.  Cuanto consuelo recibe su alma… lágrimas de gratitud corren por sus mejillas.

La amiga, junto a la misionera de la Mater, llevan a esta joven esposa y madre a un suculento almuerzo en un local familiar.  Luego de la ese agradable momento, entre la comida y la conversación, la misionera le da una sorpresa a esta joven esposa y madre. Saca de momento una hermosa peregrina. Le habla. La orienta. La motiva y le entrega a la peregrina que estará en su hogar por unos días. 

La joven esposa y madre, siente que el corazón le va a estallar. No lo esperaba. Se siente bendecida. Se siente consolada. Se siente que el Padre Dios la recibe con los brazos abiertos y le entrega este hermoso momento. Lo aprovecha. Da las gracias. Abraza a la peregrina. Las lágrimas comienzan a desfilar por las mejillas. Son lágrimas de agradecimiento.

Las gracias derramadas sobre esta joven esposa y madre no se hacen esperar… todo comienza a cambiar en su vida… Y es que la  Mater nos cambia a todas la vida. La llena a plenitud con el amor de Dios, desde una perspectiva única.

Nos lanza a vivir la eternidad ya en este mundo.

Nos llena de su presencia materna. Saber que siempre, siempre, pero siempre está ahí para consolarnos, educarnos, ayudarnos, enjugar nuestras lágrimas y hacernos estallar de alegría.

La Mater llego a nuestras vidas para quedarse. Para hacernos cada día, cada instante más de Dios. Ella no se queda con nadie. Ella nos mete en las profundidades de ese corazón eucarístico de su Hijo amado, Jesús.

Sabemos y experimentamos que para la Mater, su máxima alegría es devolvernos a los brazos de Jesús.

Qué bueno es Dios al darnos a su bendita madre, como madre, maestra, amiga y confidente.

VIVA MARÍA SANTÍSIMA!!! Nuestra mamita celestial.

Desde la Soledad del Sagrario


jueves, 23 de junio de 2016

Perdonar…perdonar…perdonar… Sí, lo sé…¿Y?



Qué tal si hoy le regalamos a la Mater las rosas más hermosas de nuestro corazón. Esas que representan la gracia de "perdonar".  Perdonar a tiempo y destiempo. Perdonar y olvidar.  Perdonar con entusiasmo y con gozo.

Recordemos que perdonar  sin olvidar, es mantener la desconfianza y el rencor, para en la primera ocasión que se pueda, se trae la falta que nos han herido con estas palabras, “¿Te acuerdas de lo que me hiciste o dijiste?”
Esto puede provocar un disgusto mayor.  Esto no es de Dios... No es una actitud de un cristiano que quiere seguir los consejos evangélicos. 

Esto no es perdonar, como tampoco es un perdón sincero, aprovecharse de la actitud arrepentendida del culpable,  para abusar de su buena fe y aplastarlo con saña "para que aprenda". Esto es venganza.

Recuerda que perdonar a los demás, es la condición que Dios nos pone para que Él nos perdone.
           
En el Padre Nuestro lo vas repitiendo, a veces sin crear conciencia.
 ...perdona nuestras ofensas,  así como nosotros,  perdonamos a los que nos ofenden...

Hoy seamos dadivosos en perdonar con entusiasmo y gozo.
Que nuestro corazón esté libre de las ataduras que provocan el no perdonar.

Desde la Soledad del Sagrario



lunes, 20 de junio de 2016

Mamá, Papá, protege a tus niños



Necesitamos proteger a nuestros niños. Necesitamos cuidar a nuestros niños. Necesitamos enseñarles valores, cultura, nuestra fe, la moral cristiana,  las buenas y sanas costumbres y tradiciones.

Necesitamos urgentemente, llenar nuestros hogares con el calor que brota de una familia unida y solidaria. Son tiempos difíciles.  Mucha droga, muchas doctrinas atrayentes que confunden y roban la fe, mucha diversión que consume en libertinaje.  Muchas amistades que vienen a hacer daño, a presionar para que nuestros niños cambien y entren por laberintos de destrucción emocional, destrucción física y social.


Papá, mamá, vuestros hijos son los tesoros de incalculable valor que poseen… defenderlos con la ayuda del verdadero amor, la fe sólida y el buen ejemplo  a seguir, a vivir. No se los dejen robar, no dejen que se pierdan para este mundo, para la eternidad.

Tiempos difíciles. Seamos cuidadosos con nuestros niños. Que el hogar sea un lugar delicioso donde la familia se goce estar junta.   Que nuestros niños deseen “estar en casa” porque en casa se siente súper bien, acogidos, amados y atendidos.




Que el hogar sea el oasis de la familia para estos tiempos de tanta agitación de tinieblas que comienzan a oscurecer nuestro mundo.  




Papá, mamá, cubrir a vuestros hijos, defender vuestras familias con el rezo del Santo Rosario y la frecuencia de los sacramentos.  Dios con nosotros, quien contra nosotros.

Necesitamos unirnos en oración, en verdadera oración… Familias católicas, despertad… recemos el Santo Rosario. Tomemos en serio a Dios… Consagremos las familias a la Mater… Hay mucho trabajo que hacer… aún hay tiempo…



¡Dios bendiga nuestras familias!! ¡Dios bendiga nuestros niños!!


Desde la Soledad del Sagrario

sábado, 18 de junio de 2016

…Corre que llegamos tarde…


Muchas personas gastan sus energías detrás de visiones, profecías y mensajes del Cielo.   Quieren escuchar toda clase de testimonios, sin esperanzas que regalan tantos profetas y videntes falsos. Olvidándose, que los castigos que podemos merecer, están acondicionados a nuestra respuesta humilde de conversión de vida.

Y es que esta claro… porque Dios habla con perfecta claridad… Lo vemos en la Biblia. Así como vemos en el pasaje bíblico de Nínive. Es aquí donde Dios nos habla claramente. El castigo venia para la ciudad, para el pueblo.  Sin embargo, el pueblo escucho al profeta, y todos como si fueran uno solo, optaron por un radical cambio de vida, dejando el pecado y reconociendo que habían pecado contra Dios.  

¿Qué hicieron para conmover a Dios? ¿Para mostrarle a Dios que no les castigara?  Primero reconocieron su pecado. Segundo, de la aceptación de corazón pasaron a la acción. Se vistieron de saco y llenaron sus cabezas y cuerpos con ceniza. 

Gemían, con verdadero dolor de contrición, sus vidas de pecado. Orando y pidiendo perdón al Señor.  El Rey al enterarse hizo lo mismo que su pueblo.


¿Qué paso?  Dios no los castigo, porque ellos habían respondido con suma humildad y verdadero arrepentimiento, cambiando de conducta pagana, volviéndose a la alianza contraída con Dios: fidelidad y obediencia a Dios.  Y Dios, un Dios justo y misericordioso cancelo el castigo.

Está clarísimo. ¿Que sucede?  Que este pequeño o grande, no lo sé a ciencia cierta, no quiere escuchar, solo quiere quedarse en el sufrimiento y la argumentación de lo que nos viene, de lo que va a suceder y es inevitable. O sea que Dios no quiere que en pleno siglo 21,  la humanidad de hoy, viva la experiencia del pueblo de Nínive.

Hay como una morbosidad y un encantamiento de mantenerse en esa fatalidad de unos castigos que el pueblo no puede ni debe tratar de cambiar.

Por otro lado, la Madre Celestial, en las verdaderas apariciones siempre pide el rezo del Santo Rosario, porque con el rezo del Santo Rosario, rezado de corazón, se pueden cambiar el mal que aflige a la humanidad, no importa lo que sea. Aun fenómenos atmosféricos, como un huracán, etc. 

Y ella también, nos pide el cambio de conducta pagana a una vida de piedad y fidelidad a Dios. Ella nos advierte que en nuestras manos está la respuesta a una vida llena de paz, de verdadera paz.  Podemos cambiar los acontecimientos mundiales si cambiamos de una vida de pecado a una vida conscientes del camino de santidad que todos debemos vivir.

Sí, es muy triste, ver como se malgasta el tiempo corriendo de vidente en vidente, de profeta en profeta… llenándose de miedos, de angustia y de desesperación… y hay quien llega a desajustarse porque ese es el fruto de estas profecías donde no hay esperanza alguna.  No podemos hacer nada. Va a suceder y punto.  ¿Quién lo dijo?? El vidente o el profeta a quien la Virgen o Jesús, se les apareció…  Eso no es de Dios.

Mirad la delicadeza de Dios cuando envía a sus verdaderos profetas.  En todo el Antiguo Testamento, los profetas llamaban a la conversión de corazón, a una vida de “cara a Dios”.  Profetizaban castigos si no se regresaba a Dios… pero si se regresaba a Dios los castigos desaparecían… porque el pueblo, las personas escuchaban y habían un verdadero cambio de vida.

La Virgen María, antes de enseñarles el infierno a los niños de Fátima, les dijo que ellos se iban a salvar.  Les enseño una realidad, una verdad, aterrador para sus pequeños corazones, pero a la vez les dio una esperanza… había que salvar a las almas… se podían salvar… si se rezaba, si se hacían penitencias, los grandes pecadores podían llegar a salvarse, a tener arrepentimiento de corazón y reconciliarse con Dios.  La Madre les dio esperanzas y las herramientas para ayudar a los pecadores.

El Ángel de Portugal les dijo a los pequeños: Jesús y María tienen puesta las esperanzas en ustedes.  ¿No tendrán también puestas las esperanzas en nosotros, para ayudarles a salvar nuestras familias, y a  esta humanidad que va caminando por el precipicio de la desgracia, en esta vida y en la eterna???


El demonio toma ventaja de esta confusión en nuestros hermanos que andan como ciegos a la caza de profetas y videntes, de mensajes de fatalidad que solo  traen la desesperación, el pánico y enfermarse de los nervios. 

Desde la Soledad del Sagrario