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lunes, 12 de agosto de 2013

100 días – Todo lo que ha dicho

1 julio 2013
Francisco, papa
 
 
Preparado por: Ana Hidalgo y Juan Gil
Sinopsis: Su primer «buenas tardes» desde el balcón central de San Pedro nos desarmó a todos.
Desde entonces, el papa Francisco no ha dejado de dar muestras de su estilo llano y claro, próximo a la gente, con mensajes que llegan directamente al corazón del oyente.
Esta corriente de simpatía y adhesión –o cuando menos de respeto y curiosidad– no ha decrecido aún, cuando se cumplen sus 100 primeros días como obispo de Roma.
Un tiempo suficiente para mostrar sus cartas en una gran variedad de asuntos que van de lo más material y cotidiano a lo más espiritual e intangible.
100 días en los que mucho se ha opinado, escudriñado y analizado sobre este papa, lo que dice y lo que hace.
Nosotros hemos optado por dejarlo hablar a él. Para ello hemos reunido por orden cronológico todos sus discursos, audiencias, homilías y demás intervenciones públicas de estos 100 días.
El «valor añadido» de este libro radica en el amplio glosario final: un índice de palabras-clave para ayudar al lector a navegar por el mar de todo lo que ha dicho hasta ahora.
Evidentemente, no es una lista exhaustiva ni pretende serlo. Hemos obviado términos fundamentales (amor, resurrección, fe, Iglesia, Jesús…), de puro recurrentes. Imposible registrarlos todos.
Simplemente confiamos en poder ofrecer al lector una herramienta útil para conocer las líneas de su pensamiento y acción y también –cómo no– una ayuda para la reflexión y la meditación espiritual
Sobre el autor:
Francisco, Papa
El Papa Francisco, primer papa latinoamericano, nació en Buenos Aires en el año 1936. Jorge Mario Bergoglio, jesuita, fue ordenado obispo el 27 de junio de 1992 y años más tarde, fue nombrado (1998) Arzobispo de Buenos Aires.
Juan Pablo II lo creó Cardenal con el título de San Roberto Bellarmino en el año 2001. Participó en el cónclave que eligió como sumo pontífice a Benedcicto XVI y en el último Cónclave, salió elegido como sucesor, tomando para sí el emblemático nombre de Francisco.


Desde la Soledad del Sagrario

viernes, 7 de diciembre de 2012

Seguimos educándonos con Horacio Bojorge, autor del libro ¿Qué pasó le paso a nuestro amor?

imagen de catholic.net


Familias Catolicas                                                                    Biblioteca Familiar                                                                        Fuente: Catholic.net

Tercera lección del curso sobre el libro ¿Qué le pasó a nuestro amor? de Horacio Bojorge  

3. - LA VERDAD REVELADA POR DIOS ACERCA DE LA NATURALEZA HUMANA

¿Qué nos dice la revelación de Dios acerca de la naturaleza humana?

1) Hemos expuesto algunas opiniones humanas acerca de la naturaleza humana. Unos opinan que está totalmente corrompida, otros que es buena y no hay que corregirla, otros que el individuo es bueno pero la sociedad lo hace malo.

2) Veamos por fin lo que enseña la doctrina católica. La doctrina católica contiene la revelación dada por Dios, que nos transmite la Iglesia Católica, acerca del hombre; la verdad revelada acerca de la naturaleza humana. Dios ha revelado que la naturaleza humana es buena por su origen, pero está herida en su estado actual.

3) Dios ha revelado que la naturaleza humana es buena porque ha sido creada buena por Él. En el relato del Génesis se nos dice que Dios va creando las cosas y afirma la bondad de todo lo creado: “y vio Dios que era bueno”. Todo lo que ha creado el Señor es bueno. El hombre y la mujer también; los hizo a imagen y semejanza suya, los creó varón y mujer. Los creó buenos y los enriqueció con bendiciones y les dijo: “Creced y multiplicaos, llenad la tierra y gobernadla.”

4) Pero Dios también ha revelado que la naturaleza humana fue herida gravemente por el pecado original, y que esa herida se trasmite a toda la raza humana.

5) Creada buena pero herida, la naturaleza humana necesita ser sanada por la Gracia. Y puede ser sanada porque Dios está empeñado en sanarla.

Consecuencias que se sacan de esta revelación

6) Si la naturaleza humana es buena pero está herida - y ya veremos en qué consisten estas heridas - no podemos dejarnos llevar directa y simplemente por los impulsos de nuestra naturaleza, sino que necesitamos ser sanados por la Gracia. Si no nos auxilia Dios, con su Gracia, si Dios no nos sana, sucederá que, inevitablemente, las heridas de nuestra naturaleza se corromperán, se infectarán y producirán la muerte en vida.

7) Por lo tanto, somos responsables si pecamos. Pero también podemos colaborar con la Gracia en el camino de santificación. Para este camino de Gracia, Cristo instituyó los Siete Sacramentos1, en los cuales Él actúa a través de ministros para la santificación y el remedio de la herida del pecado original. Ya volveremos sobre este punto.

La naturaleza humana: herida pero sanable

8) Nos dice la Revelación, entonces, que esta herida del pecado original es sanable. Cristo vino a sanarla y por eso dejó un Sacramento, el Matrimonio: para sanar las heridas del pecado y santificar a los esposos. La sanación y la santidad son posibles cuando Dios está en el medio, cuando los esposos se dejan enseñar por Dios a amarse mutuamente, como dice el texto de Pablo a los Tesalonicenses. Hay que dejarse enseñar por Dios a amarse mutuamente.

9) Por lo tanto, hay que vivir en Gracia y hay que convertirse en lo que Dios quiere que sean los esposos: ministros de su Amor el uno para el otro. Luego nos referiremos en detalle a este glorioso remedio del Sacramento y veremos cuán sagrado es.

10) Esta doctrina revelada acerca del amor humano, del amor esponsal se encuentra en varios pasajes de la Sagrada Escritura pero fundamentalmente en el primer, segundo y tercer capítulos del Génesis, donde Dios dice que creó al hombre a su imagen y semejanza – varón y mujer los creó – ; sigue luego el relato de la caída de ambos en el pecado original y las penas como consecuencia de ese pecado que heredan todos sus descendientes.

Los relatos del Génesis no son cuentitos,                  proyectan luz de Sabiduría divina sobre la condición humana

11) Este relato de la creación del varón y la mujer en el libro del Génesis no es un cuentito de niños para que la catequista se lo cuente a mis hijos pero que la gente grande no puede creer. Además le agregan cosas: una manzana donde hubo un fruto, distintas interpretaciones… Pasan irrespetuosamente por encima de la profundidad de la Sabiduría divina que tiene ese relato. Tiene una profundísima Sabiduría. Hay quienes pasan por encima de él como diciendo: “¡Es un mito! ¡Son los cuentos que nos contaron cuando éramos chicos!”. A veces Dios se hace el tonto para que el soberbio pase de largo, menospreciando el relato. En cambio le abre el sentido oculto al humilde, al que recibe esa Palabra y abre su corazón a la Sabiduría que encierra.

12) El relato de origen, llamémosle el epos2, o el gran poema épico de los orígenes del hombre, es un relato de la obra divina, de la epopeya divina, de las obras de Dios. Ese epos, relato del origen, revela la Sabiduría para la vida, a la que podemos llamar el etos, el comportamiento humano.

13) Los relatos del origen iluminan la vida de hoy. Y si esos relatos del origen no nos dicen nada, si nos resultan oscuros, nuestra vida de hoy también queda a oscuras. En cambio, si esos relatos se hacen luminosos, con su luz iluminan nuestra vida. Vale la pena que pidamos la Luz del Espíritu Santo para comprender estos relatos de los primeros capítulos del libro del Génesis, esas revelaciones divinas acerca de nuestra naturaleza, porque van a iluminar nuestra biografía, van a arrojar luz sobre nuestra vida actual y sobre nuestra historia personal.

14) Por eso es importante considerar el matrimonio en el principio. Cómo comenzó el matrimonio según el designio de Dios. Qué les pasó a los primeros esposos por el primer pecado original 3.

Consecuencias del pecado original:
 Las culpas y las penas

15) Notemos que nosotros no heredamos la culpa, heredamos las penas. Me explico, la culpa del pecado original, por ser un acto personal de Adán y Eva, es de ellos. Pero las penas derivadas de esa culpa de ellos se trasmiten a toda su descendencia. Y esas penas son la fuente de culpas individuales de sus descendientes.

16) Culpa es la consecuencia de que el hombre haga el mal voluntariamente, por su propio querer y voluntad deliberada. Pena es el mal que el culpable sufre ahora involuntariamente y contra su voluntad a consecuencia de haber hecho el mal voluntariamente. O sea que la pena es consecuencia de la culpa.

17) Si consideramos ahora las consecuencias del pecado original y de la culpa de Adán y Eva, vemos que las penas que derivan de esa culpa para ellos y para sus descendientes, son diversas. Algunas de esas penas son comunes y afligen por igual al varón y a la mujer. Pero hay penas que son más propias del varón y otras penas que son más propias de la mujer.

La acción reparadora del Señor

18) Después de la caída por el pecado original, Dios no abandonó a Adán y Eva y a su descendencia a las consecuencias de la primera culpa y de sus penas. No los abandonó, a pesar de que la humanidad quedó presa de un ciclo fatal en que las penas dan lugares a culpas y las culpas aumentan las penas, retroalimentándose unas a otras indefinidamente. Leemos en el libro del Génesis: “Viendo el Señor que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó al Señor de haber hecho al hombre en la tierra” (Gen 6, 5-6)

19) Se puede decir que la obra de restauración de la humanidad caída comienza con una familia, la de Noé, pero que continúa y se afianza con otro matrimonio: éste sin hijos, el de Abraham y Sara. Así comienza, mediante la restauración de la santidad del matrimonio, del varón y la mujer en común la regeneración de la humanidad caída en la historia que nos narra el Antiguo Testamento.

20) Sabemos qué larga es esa historia y su recorrido. En el Antiguo Testamento Dios habla de nuevo con el varón para restaurar, alianza tras alianza, el vínculo roto por la desobediencia original.

La culminación de la obra salvadora por Jesucristo

21) Y por fin llegamos, con la encarnación del Verbo y la aparición de Nuestro Señor Jesucristo, a la sacralización del matrimonio. El matrimonio es un Sacramento de sanación. Sana a los cónyuges por los efectos de la Gracia divina. Los hace ministros, administradores, dispensadores de la Gracia el uno para el otro. Por lo tanto, así como el sacerdote es ministro del Perdón y ministro de la Eucaristía, ellos son ministros del Amor divino que pasa a través de ellos y se administran recíprocamente el uno al otro, y ambos, a sus hijos.

22) El Catecismo de la Iglesia Católica, al tratar del Sacramento del matrimonio reconoce pues estas cuatro etapas de la institución matrimonial:

a) El matrimonio en el principio;

b) El matrimonio bajo el pecado;

c) El matrimonio bajo la Antigua Ley, donde Dios se hace pariente de su pueblo elegido para santificarlo;

d) El matrimonio bajo la Nueva Ley de Gracia, donde Dios hace a los hombres hijos, parientes de Dios, mediante el Sacramento Grande del matrimonio.

23) Expondremos esas cuatro etapas en los capítulos siguientes. Nuestra presentación no repite la del Catecismo4, la supone.

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1 Ver la doctrina de los Sacramentos en el Catecismo de la Iglesia Católica en los números 1210 y siguientes.

2 Epos o también Epopeya es un canto lírico que narra los orígenes gloriosos y las hazañas de los héroes fundadores de ciudades o autores de otras gestas dignas de ser recordadas y que deben servir como ejemplo para las generaciones futuras. El Génesis es una epopeya de la raza humana, que narra sus orígenes. Y esos orígenes pautan todos los tiempos de la humanidad. Son como una expresión histórica de la naturaleza del hombre de todos los tiempos a la luz del relato del origen.

3 Pecado original: el primer pecado, el que está en el origen de todos los pecados y es como el modelo que da a entender lo que es el pecado.

4 Catecismo de la Iglesia católica, Nos. 1601 – 1617. Recomendamos encarecidamente su atenta lectura y meditación. La meditación es un ejercicio que fortalece la razón y la fortalece para gobernar las pasiones.

 

 Si te interesa adquirir el libro puedes comprarlo mediante el siguiente enlace:

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O puedes escribir a la Editorial Lumen:

En Argentina: ventas@lumen.com.ar
Demás países: dto-exterior@lumen.com.ar

Presentación del Curso sobre el libro ¿Qué le pasó a nuestro amor? de Horacio Bojorge

imagen de catholic. net
Necesitamos urgentemente crecer en la fe, en el conocimiento y en la vivencia de nuestra fe, por tal motivo les presento al Horacio Bojorge, autor del libro: ¿Qué le paso a nuestro amor? y la presentación que hace del curso sobre este libro, que dio en Catholic.net. 
Me ha aparecido sumamente interesante e importante de leer y meditar por tal razón lo comparto con ustedes.

 Para los que les  interesen los libros, al final de la presentación, el autor da los lugares en donde pueden conseguirse.

Desde la Soledad del Sagrario

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Presentación del Curso sobre el libro
¿Qué le pasó a nuestro amor? de
Horacio Bojorge

Fuente: Catholic.net

1.- PRESENTACIÓN

Estimado Lector:

Este librito que hoy pongo en tus manos resume un itinerario espiritual. Pasados los años y mirando hacia atrás, puedo reconocer el camino que se le trazó a mi predicación y a los escritos nacidos de ella, hasta llegar a esta obra que ahora te estoy presentando.

Y mirándolo en su conjunto ese itinerario se expresa en el título de este libro. Intrigado y admirado, me pregunté: Pero ¿Qué le pasó a nuestro amor? O como lo expresaba un corrido mexicano: ¡Ay corazón! ¿por qué no amas?

Y al decirlo me refiero a todos los amores humanos. ¿Qué le pasó al amor del hombre hacia Dios? ¿Qué le pasó al amor de los hombres entre sí? ¿Qué le pasó al amor entre varón y mujer? ¿Hay un camino de sanación para el amor herido? ¿Es posible que resucite un amor muerto?

En realidad, la pregunta sobre el amor es la pregunta sobre el hombre, sobre la creatura humana que hoy ama y mañana odia: a Dios, al otro, a sí mismo.

¿Qué nos pasa con el amor a Dios?
Primero fueron tres libros que tratan sobre los impedimentos que hay en el corazón humano para que amemos a Dios. A la gente, en general, no le interesa Dios, ni el amor a Él. Lo mira como esos jóvenes que van obligados a las charlas matrimoniales y dicen. “¡Ufa! ¿Nos van a hablar de Dios?”. O esos adolescentes que recalcitran y se irritan en la clase de catequesis haciendo de todo para sabotearla.

Ante Dios, la creatura humana suele ser o interesada o indiferente.
El amor interesado a Dios, no está del todo mal1 . El amor a Dios debe ser el amor que adolece de una mayor proporción de interés por parte de sus creaturas. Pero a Él nuestro amor interesado ¡por suerte! no lo desanima para amarnos siempre y desinteresadamente, como solamente puede amarnos Él.

Más dañosa para el hombre, en cambio, es la indiferencia. La indiferencia generalizada ante Dios es un obstáculo que enfrentan sacerdotes, catequistas y profesores de religión y cuya naturaleza espiritual muy a menudo desconocen. El Señor me mostró cuál es el significado espiritual de la indiferencia y del desinterés ante Dios, que tanto me hacía sufrir en el ministerio. Es la acedia. Un fenómeno espiritual. Un espíritu que se llama así.

La consecuencia del espíritu de acedia en las almas son los vicios capitales. Cuando el alma no encuentra el gozo del amor a Dios, para el que fue creado, entonces, se apodera de ella la ansiedad, que es una especie de sed del alma por un bien que no conoce y no logra obtener. Esa ansiedad impulsa al alma a buscar en las creaturas la alegría que anhela. Y como no la encuentra, porque no está allí, se arrebata y corre a ciegas de adicción en adicción. Así fue que escribí dos libros sobre la acedia 2 y otro sobre los vicios capitales3 .

Amar a Dios-Padre como Jesucristo, su Hijo, nos lo enseña

Luego se me dio a sentir que ya era hora de ocuparme de llamar a los gritos al amor a Dios; de invitar al amor a Dios y de escribir sobre el amor a Dios. Y entendí que debía presentar este camino del amor a Dios tal como Jesús lo presenta en el Sermón de la Montaña, en las Bienaventuranzas y en el Padrenuestro. Fruto de esas predicaciones vinieron entonces otros tres libros dedicados a mostrar el camino de la vida y de la oración filial, el camino para vivir y orar como el Hijo, para vivir y orar como hijos: Anuncio del Sermón de la Montaña, Las Bienaventuranzas y ¡Upa Papá! Elevaciones al Padre Nuestro4 .

Y como del Padre se habla poco y de recibir la vida del Padre se dice poco o nada, publiqué un cuarto librito sobre la espiritualidad filial y los principales desvíos con que el amor al mundo, aparta a los hijos del amor al Padre y por lo tanto de la fuente de la vida: Vivir de cara al Padre. Nacidos de nuevo y de lo Alto5 .

Si hay un camino para levantar al hombre de la incapacidad de amar como conviene, es el camino que señala el Hijo de Dios hecho hombre: el camino del Hijo, que enseña a los hijos de Adán y Eva a convertirse en hijos de Dios Padre, a imitación suya y siguiéndolo como discípulos por el camino de la filialización que solamente es posible transitar en el Espíritu Santo, don del Padre y del Hijo y Vida divina.

Creación, caída y elevación del amor humano

Por fin me sentí impulsado a predicar y a escribir sobre el amor humano. Porque si el río del amor creado se corta de su fuente celestial y divina, le pasa lo que a cualquier río, queda sólo el “lecho” y una sed que no se logra apagar con nada.

El primer libro sobre este tema fue La casa sobre roca. Noviazgo, amistad matrimonial y educación de los hijos. ¡Por ese orden!: noviazgo, amistad matrimonial, educación de los hijos. Porque es el orden histórico y terreno del desarrollo del amor humano: su comienzo en el noviazgo, su realización en el camino de la amistad matrimonial y la trasmisión de la cultura cristiana del amor esponsal a la generación siguiente.

¿Por qué el título La casa sobre roca? Porque Nuestro Señor Jesucristo dice que el que escucha sus Palabras y las pone en práctica es como el que edifica su casa sobre roca pero el que las escucha y no las pone en práctica es como el que edifica su casa sobre arena.

Cuando se desbocan, las pasiones lo arrasan todo, porque la razón no puede resistirlas ni dominarlas. Él tenía propósitos muy lindos, planes preciosos para su matrimonio, pero llegó una pasión, se le cruzó otra mujer. O ella se cansó de la lujuria del marido y encontró un buen amigo que la comprendía. Y si no: se cansó “de pensar siempre en los demás” y empezó a ocuparse solamente de sí misma.

Donde dos empezaron con los mejores planes e ilusiones, basta que cambiara uno de ellos: el hombre hacia donde suele cambiar el hombre y la mujer hacia donde ella suele corromperse, y ¡se acabó el matrimonio! De repente, uno empezó a ser víctima del otro o ambos comenzaron a victimizarse recíprocamente. Y a fuerza de tioneos y empujones cada vez más violentos, se rompió el vínculo. Una vez roto, cada uno trató de “rehacer su vida”. ¡Rehacer la casa…! Edificaron sobre arena y a la casa se la llevó la corriente. ¡Y ahora van a rehacer la vida…! ¿Y sobre qué fundamento van a construir la nueva relación?

¿Por qué vemos suceder esto con tanta frecuencia? ¿Por qué tantos se preguntan en su corazón “¿Qué le pasó a nuestro amor?” y no encuentran respuesta? Porque no se conoce la Sabiduría revelada sobre la creación, caída y elevación del amor humano.

De ahí la necesidad de estas enseñanzas sobre el amor esponsal, el amor de los esposos: primero el amor humano según el designio de Dios, luego el amor humano caído y herido por el pecado original, después cuáles fueron las consecuencias de esa caída en el varón y en la mujer, cuáles fueron las penas, las heridas que eso produjo en uno y otro; y por fin cómo Dios quiso sanar las consecuencias del pecado original.

Esa obra divina de sanación y restauración comienza en la Antigua Ley y culmina en el Sacramento del Matrimonio, que es una acción divina de sanación del amor matrimonial, por intervención de la Gracia de Dios que pasa a través del ministerio recíproco de los esposos.

“Instruidos por Dios para amaros mutuamente”
Me ha llamado poderosamente la atención esta frase que les escribe san Pablo a los fieles de Tesalónica: “Vosotros habéis sido instruidos por Dios para amaros mutuamente”6 .

La gente, comúnmente se cree que sabe amar, que no necesita que nadie le enseñe a amar. Después, cuando empiezan a tener problemas van unos a tirarse las cartas con brujos y adivinos, otros a los consultores matrimoniales o a los psicólogos. Y les preguntan: ¿Qué nos está pasando? ¿Qué le pasa, o qué le pasó a nuestro amor? ¡Había comenzado todo tan bien, y de pronto parece que todo se deteriora y se pudre!

Habían comenzado el camino del amor pensando inocentemente que sabían amar y que se las iban a arreglar perfectamente bien por sí mismos; cómo se las arreglan los patitos para salir nadando apenas nacen.

Sí, mucha gente - sobre todo los adolescentes, los jóvenes, pero también muchos mayores inmaduros - se creen que nadie tiene que enseñarles a amar porque ya saben lo que es el amor. Cuando los seres humanos se asoman a la vida sienten en ellos esos movimientos nuevos y desconocidos de la atracción de los unos por los otros y ya se piensan que basta dejarse llevar por esos impulsos para amar.

Y resulta que el Creador - desde las Sagradas Escrituras que contienen la revelación de su divina sabiduría - nos dice que es Él quien nos tiene que enseñar a amar.

Nos resulta algo sorprendente que tengamos que ser instruidos para amar. ¿De veras tenemos que ser enseñados a amar? ¿Amar es algo que nos tiene que ser enseñado? ¿Que nos tiene que enseñar Dios entonces? ¿O sea que nosotros no sabemos amar, no sabemos amar como conviene?

Sabiduría del deseo, sabiduría del amor
En otra de sus cartas dice San Pablo: “no sabemos pedir como conviene”7 . Se pide lo que se desea. No sabe pedir el que no sabe desear. Y no sabemos desear porque no sabemos amar. Necesitamos pues que el Espíritu del Amor venga en nuestra ayuda para enseñarnos a amar, enseñarnos a desear y de ese modo aprendamos a pedir como conviene.

Por eso el Espíritu Santo acude en nuestra ayuda con gemidos que no se pueden expresar y que son los gemidos del Espíritu Filial que nos hace decir “Abba, Padre”.

Los tesalonicenses aprendieron a amarse como conviene entre ellos cuando aprendieron a amar a Dios como Padre y a vivir como hijos. Hasta entonces no habían sabido amar como conviene y posiblemente habían sufrido mucho por no saber amar.

Y el amor esponsal verdadero entre varón y mujer es un caso particular de este mapa divino-humano del Amor.

¡Es así! El hombre, después de la caída del pecado original, no sabe amar y sufre mucho por no saber amar y porque aquellos a los que él ama y desea que lo amen, no lo saben amar.

Este no saber amar no sólo es un mal de cada individuo aislado sino que es un mal de la sociedad humana. ¡No nos sabemos amar entre nosotros! Y esto principalmente en el lugar por excelencia del amor que es el amor esponsal; amor que es la fuente de todos los demás amores: del amor fraterno, del amor de las familias entre sí. Saber amar es una Sabiduría que se recibe por Gracia. Es un regalo de Dios.

Si el amor es una pasión de un ser espiritual y racional, algún papel tiene que jugar la inteligencia en la dirección del sentimiento amoroso, del afecto, para que sea un amor humano, un amor espiritual, un amor racional.

Del flechazo de Cupido a la centella bajada del Cielo
El amor en la verdad, la caridad en la verdad. Así se llama la encíclica que el Papa Benedicto XVI acaba de publicar mientras escribo estas líneas. El amor es inseparable de la verdad, y en primer lugar, de la verdad acerca del mismo amor, que es: la verdad acerca de los que se aman.

Saber es una cuestión de la inteligencia. Debemos ser enseñados a amar, por Dios-Amor. Hay que darle a la inteligencia y a la sabiduría venida de Dios el lugar que les corresponde en los asuntos del amor.

Porque, de lo contrario, caemos en el amor ciego al que el mito griego representa como un niño con los ojos vendados y que tira flechas a ciegas. Cupido, quiere decir, en latín, deseo. Pero es un deseo infantil, un capricho de niño, irracional y ciego.

¡Qué visión tan distinta de la visión bíblica del amor! Para el Cantar de los Cantares el amor esponsal no es flechazo de un dios ciego. ¡Es un contagio del Amor Divino, una participación en el Amor que es Dios! ¡El amor es un fuego bajado del Cielo!

Dice, en efecto, el Cantar de los Cantares “Porque fuerte es el amor como la muerte [o más que la muerte], obstinado como el abismo, saetas de fuego sus saetas, una llamarada de Dios”8 .

Dios es un Fuego de Amor del que se desprenden llamas, que son las que arden en el corazón de sus creaturas, que han sido creadas a imagen y semejanza de esa hoguera del amor divino, siendo cada una de ellas como una lengua de fuego, imagen y semejanza del amor divino.

El Cantar de los Cantares contiene enseñanzas importantes acerca del matrimonio, ya que nos dice que el amor humano es una centella o una chispa, o una flecha de fuego desprendida del amor divino, una participación creada en el amor divino. Y esto confirma la doctrina del Génesis que dice que somos imagen y semejanza de Dios; la confirma y de alguna manera la explica. Nos dice que lo que hay en el corazón de la creatura humana tiene origen divino. Está en la creatura por creación. Pero… después - nos continúa revelando - ha sido herida por el pecado.

Por eso, no hay verdad acerca del amor humano si no dentro de la verdad del amor divino.

No hay aguas capaces de extinguir el amor .                          ¡Qué visión tan extraordinaria ya en el Antiguo Testamento, en el Cantar de los Cantares, de lo que es el amor esponsal! Nos dice la Sagrada Escritura que por más que el pecado original haya herido al amor, no logra destruir la obra de la creación divina. Es una participación de las creaturas que las hace imagen y semejanza del Fuego de Dios. Y sin embargo, aunque ese amor no puede ser extinguido por muchas aguas, ni por la muerte, necesita ser sanado, como vamos a ver, porque está amenazado y herido. “Muchas aguas no pueden extinguir el amor ni los ríos anegarlo”, o “Muchos mares no podrían sofocar al amor”. Y “si alguien diera todos los haberes de su casa por el amor, sólo lograría desprecio”9 . Si alguien quisiera comprar el amor con todo lo que tiene, no podría obtenerlo. ¿Por qué? Porque es una Gracia, un Don. Es algo que se recibe y al mismo tiempo es algo que necesita ser sanado y salvado en el corazón de los hombres. Hay que estar preparado para recibirlo, ser dócil.

Los abismos del mar: los abismos del mal.                             Para comprender mejor el sentido de esta enseñanza, según la cual todas las aguas de los mares no serían capaces de anegar el amor, hay que saber que el eje simbólico del mar es, en el lenguaje de las Sagradas Escrituras, el lugar en cuya profundidad se sume todo lo que es opuesto a Dios, lo que es enemigo de Dios.

El amor no puede ir al fondo del mar porque el fondo del mar significa lo contrario al amor. Es el lugar simbólico a donde van los que no aman a Dios: la generación del diluvio (Génesis 6, 5ss), el ejército del Faraón (Éxodo 14, 27-28), los pecados del pueblo elegido (Miqueas 7, 19), el profeta desobediente (Jonás 1, 16 ss), los imperios bestiales que ve Daniel en sueños (Daniel 7, 2ss), los que escandalizan a los pequeños (Marcos 9, 42), los hombres a quienes los apóstoles fueron enviados a pescar y sacar de las profundidades (Marcos 1,17).  
Las aguas del océano no podrán anegar y engullir el amor. A pesar del pecado original, hay un designio divino que va a salvar al amor de desaparecer anegado por las aguas del mar10 .

El arte de amar
Que hay que aprender a amar se lo dice también, a quien no crea en las Sagradas Escrituras, el psicólogo Erich Fromm en su libro El arte de amar. Allí dice precisamente que hay gente que piensa que le basta guiarse por sus sentimientos espontáneos, dejarse llevar por ellos, sin ningún control. Él responde: “¡No! Amar es un arte”. Por lo tanto, entra la inteligencia en la configuración de los sentimientos, en la purificación de los sentimientos y en la dirección de los sentimientos. Amar es una obra de arte de la inteligencia que exige también un talento práctico, como el del artista. Amar es una obra de arte de los esposos, que se va realizando durante toda la vida. Una obra de arte que se ha de lograr en común. Amar es un arte y hay que aprenderlo, Y no todos los artistas son buenos. Hay artistas buenos, artistas malos y artistas pésimos. ¡El arte de amar!

Un arte y una gracia
El psicólogo ve un hecho y lo comprueba, pero no ve todo. Porque la fe nos dice que sí, que amar es un arte, pero que es, sobre todo ¡una Gracia! ¡Un Don divino! Algo que hay que prepararse para recibir de Dios. Algo que hay que pedir y hacerse capaz y digno de recibir. Y además, algo que, para ser bien recibido, supone que quien lo recibe tiene que ser sanado. Porque en nuestra naturaleza herida por el pecado lo que debe ser restaurado, precisamente, es la capacidad de amar al otro sin los límites del amor propio, que muchas veces está desviado y termina utilizando al otro.

Es necesario, entonces, pedir la Gracia de un amor puro, un amor generoso, que es el que da la libertad. Es necesario beber de las fuentes de la revelación divina, de la Sabiduría católica revelada por Dios y amar de tal manera que se pueda vivir después el amor esponsal y formar a los niños en el matrimonio, en la familia, que es la escuela del amor. Si los niños en esa escuela tienen malos maestros, después no sabrán amar. Incluso pueden llegar a tener los conocimientos para salvar un examen teórico, pero en el práctico, como lo muestra la experiencia, les puede ir muy mal.

Sobre el origen de este libro

Este libro nació a partir de la desgravación de predicaciones, conferencias y entrevistas radiales sobre estos hechos. Aunque he reelaborado el texto para pasar del estilo oral al escrito, el lector percibirá fácilmente que cada capítulo no tiene una unidad temática estricta, sino que se mantienen los vaivenes temáticos y las repeticiones propias de la exposición oral. En una conferencia se adelantan motivos o se retoman los ya expuestos para comentarlos o aplicarlos a situaciones presentes. Eso da lugar lógicamente a repeticiones que tienen, sin embargo, su utilidad pedagógica.

Debo aquí una palabra de gratitud a la autora de la desgravación pero también debo respetar su voluntad de que no mencione su nombre. También los lectores que se beneficien de su trabajo, sin el cual este escrito no estaría entre sus manos, le deben gratitud a quien solamente pide a cambio una oración por ella y los que ama.

En la fiesta de Nuestra Señora del Santo Rosario

Ciudad del Este, 7 de octubre de 2009

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1 ¡Para empezar! ¡Y con tal de que no se quede en el interés!

2 1) En mi sed me dieron vinagre. La civilización de la acedia. Ensayo de Teología pastoral. Editorial Lumen, Buenos Aires, 1999. 2) Al que siguió completándolo: Mujer: ¿Por qué lloras? Gozo y tristezas del creyente en la civilización de la acedia. Editorial Lumen, Buenos Aires, 1999
3 El lazo se rompió y volamos. Vicios capitales y virtudes. Grupo Editorial Lumen, Buenos Aires – México, 2001.
4 1) Primero se publicó: Las Bienaventuranzas. Comentario espiritual. Vivir como el Hijo, vivir como Hijos. Grupo Editorial Lumen, Buenos Aires – México, 2003. 2) Luego: Anuncio del Sermón de la Montaña, Vivir como el Hijo, vivir como Hijos, En cinco lecciones. Grupo Editorial Lumen, Buenos Aires – México, 2004.
3) Y por último: ¡Upa Papá! Elevaciones al Padre Nuestro. Orar como el Hijo, orar como Hijos. 5Grupo Editorial Lumen, Buenos Aires – México, 2004
5 Editorial Lumen, Buenos Aires – México, 2009
6 1ª Tesalonicenses, 4, 9
7 Romanos 8, 26
8 Cantar de los Cantares 8, 6-7
9 Cantar de los Cantares 8,7b
10 Lo cual no quiere decir que por el pecado no se puedan morir muchas de esas realidades divinas. Porque el hombre puede apartarse del amor.
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sábado, 1 de diciembre de 2012

Book: Interview With An Exorcist


Catholic Spiritual Direction:



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To learn more about spiritual warfare and demonology, Catholic Spiritual Direction recommends Fr. Fortea’s excellent book, Interview With An Exorcist – An Insider’s Look at the Devil, Demonic Possession, and the Path to Deliverance. Published in part with permission by Ascension Press.



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Where are demons located?


November 29, 2012 by Dan Burke
Filed under Demonology, Hell & Purgatory, Spiritual Warfare




Q: Dear Fr. Fortea, where are demons located?
A: Demons—like the souls of deceased human beings—do not occupy space. This does not mean, though, that they are in some other physical dimension. What does being or not being in a dimension mean for a spirit? They are not anywhere. They exist, but they are not “here” or “there” in a physical sense.
 
A demon is said to be in a place when it acts in that place. If a demon is tempting someone “here,” one says that it is “here.” If a demon possesses a person’s body, we say it is present within the person. If a demon causes a chair to move, we say that he is in that concrete place. In all these cases, though, the demon is simply acting there.
 
Heaven, hell, and purgatory exist now only as states of being. At the resurrection at the Last Judgment, the souls of the dead will be reunited with their bodies and will then exist in a concrete place (see CCC 650, 1005). At that point, the blessed will occupy a “physical heaven” (that is, a physical place of everlasting happiness), and the condemned will occupy a “physical hell.” As Revelation 21:1 states, “Then I saw a new heaven and a new earth.” After the general judgment, then, the blessed—souls reunited with their resurrected bodies—will dwell in the “new heaven and a new earth” for eternity. Where will condemned humans dwell? We do not know for sure. Some have speculated that the “physical hell” of the damned will exist in the center of this same world.
 

What does a demon think about?


Q: Dear Fr. Fortea, what does a demon think about?

A: Every demon retains the intelligence of its angelic nature. Demons know and inquire with their minds about the material and spiritual worlds, the real and conceptual worlds. As spiritual beings, demons are eminently intellectual; there is no doubt that they are deeply interested in conceptual questions. They know very well that philosophy is the most elevated of the sciences and that theology is built upon philosophy. In spite of this knowledge, every demon hates God.
 
 
Though demons find pleasure in knowing, they also suffer as a result of their knowledge—especially when this knowledge leads them to think about God. Demons constantly perceive the order and beauty of the Creator in all created things. Even in apparently neutral things, they see the reflection of the divine attributes.

 
Demons are not constantly engaged in tempting human beings. Much of the time they spend thinking. They suffer during those moments when they remember God and become conscious of their miserable state, that is, their separation from God. As we have previously noted, the amount of this suffering varies in intensity according to each demon’s degree of moral deformation.

Are all demons the same?

October 18, 2012 by Fr. Fortea
 
      Filed under Demonology, Spiritual WarfareQ: Dear Father Fortea, are all demons the same? Are there differences between them regarding power, personality, and things like that?
 
 
A: No. We have already discussed that each demon sinned in a certain way and with a determined intensity. While the angelic rebellion against God had its roots in pride, from this root other sins grew. This can be clearly seen during an exorcism, when the particular demons possessing the person display sins of anger, self-worship, and desperation, among others. Each demon has its own psychology and its own way of being. For example, some are talkative, others are mocking; some are proud, others are hateful. Even though they all turned away from God, some demons are more evil than others.
 
 
As St. Paul and the tradition of the Church indicate, we need to remember that there are nine hierarchies of angels (from highest to lowest): seraphim, cherubim, thrones, dominions, virtues, powers, principalities, archangels, and angels. The superior hierarchies are more powerful, beautiful, and intelligent than the inferior ones. According to St. Thomas Aquinas, each angel is completely different from other angels. In sociological terms, there are no angelic “races”; rather, each one is its own species. As we have said, though, it is possible to group the angels into hierarchies. These hierarchies are also called choirs, since these groups form themselves into choirs that sing praises to God. Their praise is obviously not that of the voice, but rather a spiritual type of praise that comes from their will to know and love the Trinity.
 
 
Because some angels from each of the nine hierarchies sinned and transformed themselves into demons, a demonic hierarchy exists. In other words, there are demons that are principalities, virtues, powers, etc. Even though they are demons, they retain their particular angelic power and intelligence.
 
 
Exorcisms have shown that superior demons can have power over inferior ones. What does this power consist of? This is something that is impossible for us to know because we cannot see how one demon forces another to do something, since there is no body to push or force. Nevertheless, a more powerful demon can prevent a less powerful one from leaving the body of a possessed person during an exorcism. Even though the weaker demon is suffering and wants to leave, the stronger one may impede it.

Desde la Soledad del Sagrario

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Educandonos con buenos libros

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Libros  para crecer en la fe y devoción

  

Tuesday, November 20, 2012 7:50 PM

La infancia de Jesús, un tema particularmente accesible a todos
El libro de Benedicto XVI: un millón de copias en nueve idiomas y en cincuenta países.

ROMA, 20 noviembre 2012.- "La infancia de Jesús", el último libro de Benedicto XVI sale este miércoles editado en nueve idiomas: español, italiano, portugués, italiano, inglés, francés, alemán, polaco y croata, en las librerías de 50 países, y con una edición de un millón de ejemplares.

La noticia fue dada hoy en Roma, en una conferencia de prensa que se realizó en el auditorio San Pío X, a pocos pasos de Vía de la Conciliación, y coincide con la Jornada Mundial de la Infancia declarada por las Naciones Unidas.

El libro, editado por la Librería Editorial Vaticana (LEV), es publicado para España y América Latina por la editorial Planeta, mientras que en Italia lo hace la editora Rizzoli. En los próximos meses estará disponible en veinte idiomas y en más de setenta países.

El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, indicó en la presentación que en este libro el papa quiso responder “con urgencia” para evitar una dicotomía entre “el Jesús histórico y el Cristo de la Fe". Un libro que es “expresión de la búsqueda personal del rostro de Jesús por parte del Papa”, al cual le dedicó cada minuto libre que le permite su vida de pontífice. O sea es un “fruto feliz y empeñativo”.

“Solamente un gran coraje y pasión podían permitir realizarlo en estos años en los cuales los empeños en el gobierno de la Iglesia universal son tan grandes”, dijo Lombardi. Y añadió: “Para muchos de nosotros parece increíble y suscita gran admiración y gratitud este pequeño libro que hoy tenemos entre las manos, quizás pequeño físicamente, pero por su significado”.

Una obra completa de tres volúmenes, que inició hace nueve años atrás el actual papa Ratzinger cuando era aún cardenal. En abril de 2007, publicó la primera parte su libro “Jesús de Nazareth”, sobre la vida pública de Jesús, con el subtítulo "Desde el bautismo a la transfiguración", y en 2011 la segunda parte con el subtítulo “Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurección".

El actual es más pequeño, consta de 176 páginas, un prólogo del mismo papa, está dividido en cuatro capítulos y concluye con un epílogo. Aunque el papa explica que en realidad no es un tercer volumen sino una pequeña antesala de los dos anteriores.

El cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, explicó que se basa ante todo en 180 versículos de los evangelios de Mateo y Lucas.

La obra, indicó el purpurado tiene varios hilos conductores: los binomios de la historia y fe; historia y profecía, así como autor y lector; claridad y humildad.

Indicó también que la narración del papa no termina en aquel contexto histórico y nos plantea una realidad siempre actual. “Pienso en el grito de las madres en la masacre de los inocentes que es un grito perpetuo”, un grito universal “que resuena aún en nuestros días, con los niños que mueren en Gaza”, dijo

El purpurado, que en el libro es citado en cuanto biblista, explicó que los evangelios no son solamente un texto informativo sino también 'performativo' (o sea que se traduce en acción). Y pidió que el libro no sea reducido a un simple regalo navideño. Subrayó que la obra es particularmente accesible y puede ser leída por todos y “no porque se trata de un niño quiere decir que es retórica sentimental”.

La teóloga brasileña María Clara Bingemer, consideró que este libro es un don para los creyentes y no creyentes, pues “el papa a través de su libro nos invita a abrir un espacio preparándonos para celebrar la gran fiesta de Navidad”, de manera que el Salvador pueda nacer y manifestarse en un mundo como el nuestro, que tiene tanta necesidad de su evangelio”.

El director de la Librería Editorial Vaticana, y editor del libro con Rizzoli, tras recordar el fuerte empeño editorial que ha significado esta obra, subrayó que en este libro junto “al amanecer de Jesús y María encontramos también el de nuestra fe”.

Los evangelistas Mateo y Lucas narran al inicio de los evangelios la infancia de Jesús, ante lo que el pontífice se pregunta: “¿Es verdad lo que ha sido escrito? ¿Quién es Jesús? ¿De dónde viene?, o sea ¿Qué querían decir? Y ¿en qué modo me atañe?

En algunos trascendidos del libro, que cubre la vida desde el nacimiento de Jesús desde la presentación en el Templo a los 12 años, el papa en el apartado “Virgen María ¿Mito o verdad histórica?, reivindica que Jesús nació de una mujer virgen lo que es una verdad inequívoca de la fe.

Durante sus páginas explica además que no se trata de un mito: “Jesús nació en una época determinada con precisión. Al inicio de la actividad pública de Jesús, Lucas ofrece una vez más una fecha detallada y cuidada de aquel momento: es el 15º año del imperio de Tiberio César”.

www.somostuiglesia.org

 
 


Dónde estamos? ¿Adónde vamos? ¿Por cuáles caminos queremos llegar? Son las preguntas que tenemos que plantearnos, si queremos parar la actual sangría que estamos sufriendo como Iglesia y salir del bache en que nos encontramos.
Claro, antes que nada tenemos que estar dispuestos a poner todas las cartas sobre la mesa, renunciando a todo tipo de privilegios y aceptando compartir la misión con todo el pueblo de Dios, conscientes de que estamos viviendo momentos excepcionales de nuestra historia y, por lo tanto, necesitamos espíritu de audacia y creatividad apostólica para hacer frente a los retos que se nos presentan.
Uno de los mejores libros para personas que están realmente decididas a hacer la voluntad de Dios en sus vidas. Este en un libro clásico dentro de la espiritualidad e ideal para tener un fuerte crecimiento espiritual si deseas verdaderamente lograrlo Personalmente considero que todo católico debería de tener este libro para lanzarlo a vivir más radicalmente su fe. Solicítalo hoy mismo.
En este libro resuenan grandes ideas, sacadas de la Sagrada Escritura, de los Padres y de la fe viva de la Iglesia, para ayudarnos a conocer lo grande y bueno que es Dios, haciéndonos ver cómo ha creado pequeñas familias humanas y la gran familia de la fe como imágenes del misterio más profundo y entrañable: el misterio de Dios mismo.

 
Contenido:
Oración dedicatoria a Jesús y a María
Introducción que debe leerse
Se dice qué cosa es oración y se propone el plan de toda la obra
Capítulo I
I. Necesidad de la oración
II. La oración es necesaria para vencer las tentaciones y guardar los Mandamientos
III. La necesidad de acudir a los Santos como nuestros intercesores
IV. De la intercesión de María Santísima
Capítulo II
A. Eficacia de la oración
- Excelencia de la oración y su poder ante Dios
- Eficacia preferente de la oración
B. Condiciones de la buena oración
I. Se dice por quién hemos de pedir
II. Hay que pedir cosas necesarias para la salvación
III. Hay que orar con humildad
IV. Hay que orar con confianza
V. Los fundamentos de nuestra confianza
VI. También los pecadores deben orar
VII. Hay que orar con perseverancia
VIII. Se dice por qué el Señor no nos da hasta el fin la gracia de la perseverancia
7 Secretos de la Eucaristía
Este es un libro que te hará ver la Eucaristía de una forma totalmente diferente.
De una manera profunda y sencilla al mismo tiempo el autor nos va descubriendo los secretos que muchos católicos no han descubierto en este poderoso sacramento.

Los 7 secretos de la Eucaristía es un libro que pone al descubierto la manera por la que por medio de la santa Misa Cristo va transformando la vida de aquellos que conocen estos secretos.
El católico normalmente no conoce las maravillosas bendiciones que puede recibir y este libro al alcance de tu mano te ayudará a obtenerlas.
Leerlo será algo que te ayudará a tener una más profunda relación con Jesucristo.
 Desde la Soledad del Sagrario