domingo, 18 de noviembre de 2012

Hay que saber, conocer, entender y vivir la Santa Misa


Hay un hermoso paralelismo entre la Santa Misa y la Pasión de Cristo.

Hijitos tenemos que entender, conocer y aprender a vivir  la Santa Misa. 

La Santa Misa no es una reunión social, no es un encuentro de personas para sentirse bien… es un acontecimiento trascendental que nace como el Gran Milagro de Amor  Misericordioso de todo un Dios que se da a  su criatura  simplemente por Amor… porque nos ama con locura…es el camino de Amor que recorre Dios en el Gólgota haciéndose presente en la Santa Misa…esas huellas del Gólgota, ese camino de Amor se actualiza en la Santa Misa.

La película El Gran Milagro nos regala poder visualizar lo que sucede en la Santa Misa… les invito a todos a verla e iniciar una vivencia de la Santa Misa diferente… hay que vivir la Santa Misa como Dios quiere sea vivida.

 

imagen de sormaridel

 
Les presento la explicación que nos regala San Pio de Pietrelcina.
Catholic.net 
La misa explicada por San Pío de Pietrelcina
Testimonio del P. Derobert, hijo espiritual del Padre Pío.
Autor: María Mensajera | Fuente: Adoraciòn Nocturna Española en Santander
imagen de la web
 
El Padre Derobert, hijo espiritual del Padre Pío, explica el sentido que tenía la Misa para el Santo de Pietrelcina: “El me había explicado poco antes de mi ordenación sacerdotal que celebrando la misa había que poner el paralelo su cronología y la cronología de la Pasión de Cristo. Se trataba de comprender y de darse cuenta, en primer lugar, de que el sacerdote en el altar es Jesucristo. Y desde ese momento Jesús en su sacerdote revive indefinidamente su Pasión”.

Y este es el itinerario de la cronología y orden en paralelo de la Misa y de la Pasión:

1.- Desde la señal de la Cruz hasta el Ofertorio: Es el tiempo de encuentro con Jesús en Getsemaní, sufriendo con Él ante la marea negra del pecado. Unirse a Él en el dolor de ver que la Palabra del Padre, que Él había venido a traernos, no sería recibida o sería recibida muy mal por los hombres. Y desde esta óptica hay que escuchar las lecturas de la Misa que están dirigidas personalmente a mí y a nosotros.

2.- El Ofertorio: Evoca el arresto de Jesús. La Hora ha llegado...

3.- El Prefacio: Es el canto de alabanza, entrega y agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar a esta Hora.

4.- Desde el comienzo de la plegaria eucarística hasta la consagración: Empezamos encontrándonos con Jesús en prisión para después hacer memoria y celebración de su atroz flagelación y coronación de espinas. Seguimos con su Vía Crucis, el camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén -imagen de todo el mundo y de toda la humanidad-, teniendo presentes en el “memento” a los que están allí, en la Misa, y a todos.

5.- La consagración: Se nos da el cuerpo de Cristo, entregado de nuevo ahora. Es místicamente la crucifixión del Señor, y por eso el Padre Pío sufría atrozmente en este momento de la Misa, durante la consagración.

6.- Las plegarias inmediatamente posteriores a la consagración: Nos unimos enseguida con Jesús en la Cruz y ofrecemos desde este instante al Padre el sacrificio redentor. Es el sentido de la oración litúrgica inmediatamente después de la consagración.

7.- La doxología final, “Por Cristo, con Él y en Él...”: Corresponde al grito de Jesús “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu...”. Desde este momento, el sacrificio es consumado y aceptado por el Padre. Los hombres desde ahora ya no están separados de Dios, se vuelven a encontrar unidos. Y esa la razón por la que a continuación de la doxología se reza el Padre Nuestro.

8.- La fracción del Pan: Marca la muerte de Jesucristo.

9.- La intinción y posterior comunión: La intinción es el momento en que el sacerdote, habiendo quebrado la sagrada hostia, símbolo de la muerte, deja caer una partícula del Cuerpo de Cristo en el cáliz de su preciosa sangre. Marca el momento de la resurrección, pues el Cuerpo y la Sangre se reúnen de nuevo y a Cristo crucificado y resucitado a quien vamos a recibir en la comunión.

10.- La bendición final de la Misa: Con ella el sacerdote marca a los fieles con la cruz de Cristo como signo distintivo y, a su vez, escudo protector contra las astucias del Maligno. Es también signo de envío y de misión como Jesucristo, tras su Pasión y ya resucitado, envío a sus apóstoles a hacer discípulos de todos los pueblos.

 Desde la Soledad del Sagrario
 
 
 
 

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