viernes, 12 de octubre de 2012

No estoy sola… mi Papá está siempre conmigo…

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¡Qué bueno es Dios!… que se abaja hasta abrazar a su pequeña… ¡Qué bueno es Dios!!... cuántos detalles inimaginable para con su pequeña. Como Dios se abaja haciéndose presente, acompañando, regalando su fortaleza, su ternura, su interés, su presencia. Haciendo suyo los problemas, los temores, las angustias, de su pequeña.  

Miércoles, a las 7:30am… estudio de MRI… Cuando recibí la noticia todo mi interior se conmovió. El doctor tan bueno y tan profesional, y tan amigo, y tan padre, inmediatamente adivinando en mi semblante mi estado anímico producido por la noticia… con firmeza pronuncio unas palabras que me hicieron aceptar el estudio: “No lo piense dos veces”…y siguió hablándome hasta que escucho mi consentimiento… 

Quizás para otros no es nada… este es el quinto MRI que me hacen en el termino de 6 años… una capsula donde encierran al paciente por media o una hora, de pendiendo el estudio, dependiendo si la persona colabora siguiendo las instrucciones.

 Anteriormente simplemente rezaba el Santo Rosario… pero esta vez era distinto… muy distinto… dentro de mi había una conmoción, un temor, una angustia que los demás no entendían.  “¿Cómo puede ser que usted tenga miedo? ¿Cómo puede ser que usted consagrada tenga temor, inquietud por algo tan simple?” Y el argumento de siempre: “¿No confía en Dios?” Puede que todos tuvieran razón… pero ahí estaba yo con mi temor… agarrada de la mano divina, y abrazada a mi amada Mater.

Llego el día… las Madres Esclavas tenía cita médica en el hospital, así que fui con ellas.  Llegamos mi  corazón latía apresuradamente…llevaba mi rosario en la mano como siempre… habíamos asistido a la Santa Misa… había comulgado y tenía a mi Dios en mi alma… en coloquio con mi Jesús había transcurrido  todo el viaje… además de rezar varios rosarios a mi Madrecita Celestial. 

Llegue al lugar del estudio, la enfermera vino en seguida a inyectarme el contraste para el estudio. Mis venas son sumamente finitas, ella no encontraba una que fuera suficientemente buena para inyectarme. Después de varios intentos que parecían puñaladas que me daba, aunque era la aguja más fina que podía usar, al invocar a la Mater consiguió inmediatamente una vena en mi mano. Pensé en mi amado Jesús y temblé de pies a cabeza pensando en los clavos que le clavaron en sus manos. Mi Dios cuenta con una verdadera “cobarde”… pero con toda cobardía siempre he dado un paso al frente aunque por dentro me muera de dolor y de temor…

Llego el momento de entrar a la capsula, con un dolor de cabeza de esos que parece que la cabeza va a estallar, el motivo por el cual se hacia el estudio. Pensaba en mi interior que no iba a poder soportar el ruido del martilleo de la maquina… aunque tuviera los oídos tapados… siempre los escucho, ahora con el dolor de cabeza iba a ser insoportable. 

Entre a la capsula, con mi rosario en mano… pero no rece… vino a mi mente la oración “Santo, Santo, Santo, es el Señor, Dios de los ejércitos, llenos están el Cielo y la Tierra de Tu Gloria.” Comencé a repetirla con confianza… y entre mas la decía mas sentía mi alma inundada por una inmensa y tierna paz… era tan grande la presencia que el ruido ni lo escuchaba como ruido, me parecía una exquisita melodía… que me producía alegría y agrado escucharla…con los ojos cerrados sentía un ambiente dentro de la capsula tan agradable… Me encontraba a gusto… y cuando creía que apenas había pasado unos 5 o 10 minutos, resultaba que el estudio había terminado y había pasado 45 minutos. 

Salí de la capsula nueva… con una inmensa alegría y felicidad… Estuve repitiendo la oración 45 minutos sin detenerme, pausadamente y con confianza… Entre más la decía mas derroche de atención recibía de mi buen Padre Celestial que se había metido conmigo dentro de la capsula… me hizo sentir su presencia divina… me hizo sentir sus cuidados… como un Padre que sabe y entiende a su pequeña y viene a su rescate haciéndole saber que TODO está bien porque “Papa” se ha hecho cargo de la situación… “Papa” esta con su pequeña…Papá la tiene en sus brazos…”

 Luego, cuando salí del estudio,  estuve buscando a las Madres por todo el hospital… Dios permitió que no las encontrara hasta la 1:30 de la tarde. Me fui a los pies de Jesús en el Sagrario, pues el hospital es católico y hay una hermosa capilla con Jesús. Estuve en sabrosa amistad con el Amado… 

Luego me retire, volví a buscarlas y como no las encontré me decidí a esperar en una de las salidas del hospital. Allí a los pies de la Virgen Milagrosa me senté a mirar la fuente hermosa y a las personas que pasaban mientras iba rezando el santo rosario.

Un señora joven se acerco, se sentó a mi lado, buscando algo en su cartera. Me miro, me pidió que orara por ella, pues había salido con una enfermedad grave y era joven estaba muy nerviosa por la noticia.

El médico quería operarla lo más pronto posible. Insistía en mi oración, me decía su nombre.
Con mucha caridad la mire y le hable de lo único que conocía y podía hablarle:  la envié a los pies de Jesús en el Sagrario, allí en la capilla. Le asegure que Jesús le ayudaría… que nadie como Él para entenderla y ayudarla. Que confiara, y que le hablara con el corazón en la mano. Como no sabía donde quedaba la capilla y estaba tan nerviosa, me levante y la lleve de la mano hasta la capilla. Al entrar exclamo: “Que belleza”… se lleno de alegría, me abrazo, y me dio las gracias… y se fue casi corriendo a los pies de Jesús, llorando inconsolablemente. Cerré la puerta, no sin antes decirle a mi Amado, que se la enviaba que confiaba ciegamente en Él…

A la media hora una de las madres venia directamente donde mí, había sentido que pasara por ese lugar y ahí estaba yo, sentada a los pies de la Virgen Milagrosa… contemplando las personas que pasaban y rezando mi rosario…

Un día hermoso… un día lleno de Dios… un día donde el alma se siente cada vez mas enamorada de ese Dios que se abaja hasta su criatura para decirle: ”no temas “Papa” está contigo…TODO lo tengo bajo control…”

¡Qué bueno es Dios!! ¡Cuánto nos ama!!  Gracias Padre por ser mi Papá… gracias Papá por estar  siempre dispuesto a ayudar a tu pequeña… a ayudar a todos… porque Tu Papaíto eres El Que Eres…
 

Desde la Soledad del Sagrario.

 

 

 

 

 

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