domingo, 10 de junio de 2012

¿Purgatorio aquí en la tierra?


¿Purgatorio aquí en la tierra?
  Pues si…
 por una gracia especial…
imagen de la web



Desde niña escuche a muchas personas y quizás no tantas pedirle a Dios pasar, vivir y sufrir aquí en la tierra el purgatorio que les tocara sufrir en la eternidad.



Me preguntaba porque pedirlo y no dejar que Dios le concediese la gracia de sufrirlo en la eternidad.  Al ir creciendo me di cuenta de la verdadera intención de estas personas… porque personalmente comencé a pensar en la eternidad… Comprendí y desee entrar directamente sin hacer escala en el Purgatorio… Madre mia que no pierda tiempo que al salir de este mundo entre directamente a “Casa de mi Padre”.



Mi tía abuela fue la primera persona que la escuche pedirlo.  Y Dios le concedió, para mi entender, aunque yo era una niña pequeña,  la gracia de sufrir hasta el ultimo momento.



Recuerdo que mis padres nos llevaban a visitarla.  Dios le concedió sufrir un cáncer, el cual provocaba un perfume mal oliente  que apenas se podía estar cerca de ella.  Toda la habitación se impregnaba de dicho perfume que salía de su cuerpo.



Sus hijas se turnaban  para atenderla. Tenían que taparse la nariz sin que ella se diera cuenta.  Duro bastante tiempo en cama y cada vez  era más difícil de ayudar. Pues sus hijas tenían que limpiar las llagas podridas por el cáncer.  Sufría mucho pero siempre con  una sonrisa, con un rostro sereno, con el rosario en mano, ofreciéndolo todo.  Era de mucho consuelo el verla y de admiración pues apenas se quejaba y si lo hacía, lo hacía de una forma que casi no llamaba la atención.



El día que mi tía abuela murió, todos en su casa sintieron por horas un exquisito perfume a rosas.  Cuando la llevaron a la Iglesia, que estaba al frente de su casa,  al terminar la Santa Misa, al levantar el ataúd, sus hijos y nietos que estaban alrededor del ataúd sintieron exquisito perfume de rosas que les embriagaba…



He aprendido que Dios les concede la gracia a algunas personas aunque no la pidan.  Me parece sin ánimo de juzgar que mi amada madre ha sido una de ellas.



Mami que de niña sufrió tanto siendo huérfana de madre y luego de adolescente de padre… además de la enfermedad que la acompaño por muchos años de adolescente y luego de casada.  Ahora postrada en cama, impotente para hablar con claridad, sin poder comer por sus propias manos,  corta de vista,  apenas puede moverse pues todo su cuerpo es una llaga de dolor, no porque tenga llagas sino por el intenso dolor que sufre. 



Meditaba en estos días la bondad exquisita de Dios para con mi madre y para conmigo… sin merecernos nada hemos sido agraciadas con la bendición y la  gracia de que mami sufra su purgatorio aquí en la tierra… y  a la vez yo pueda estar a su lado ayudándola y preparando su alma a esa aceptación  amorosa de los planes divinos. No me canso de darle gracias a Dios por tan inmenso e incalculable  regalo… vivir el purgatorio aquí en la tierra.




Mi Madre sufre amargamente… pero su mirada es tierna, es dulce, es elocuente… Mi Madre sufre intensamente pero su rostro es apacible, es sereno,  lleno de bondad… Mi Madre  gime de dolor… pero es un gemido como un murmullo para no llamar la atención, para no causar dolor ni pena en los que la rodean.




"Oh, Dios mío, que bueno eres"… ¡Cuanta bondad divina!!... derramada a borbotones sobre mi madrecita… mi ancianita que no sabe otra cosa que sonreír y dormir…



No puedo dudar que mi Madrecita el día que viaje de “regreso a Casa” irá directamente… por eso  he de pedir a mi amado Dios le conceda la gracia de purgar toda mancha pequeña o grande aquí en la tierra… ya que ha sido su Voluntad Divina llevarla a esta etapa de su vida… no importa el tiempo… nada importa  el dolor o el sufrimiento… solo interesa que  al viajar mi Madrecita entre directamente a “Casa de Papa”… se que el dolor y el sufrimiento vivido y aceptado al gusto de Dios  conlleva tesoros inimaginables para la eternidad.



Papi no tuvo esa bendición pero papi era una persona sumamente temerosa para el dolor… no lo entendía… temblaba ante el dolor físico… Además  mami siempre le pedía a Dios que el día del “viaje a Casa”  fuera papi el primero porque conociéndolo, sabia que para su hija iba a ser muy difícil ayudarle… y Dios la complació.  ¡Qué bueno es Dios!!...que  se hace solidario a nuestras inquietudes  complaciéndonos, cuando su Voluntad Divina ve la sinceridad, honestidad y confianza en las palabras porque Dios escucha el corazon  que le habla… Nadie como nuestro buen Padre Celestial.



 En  estos días son muchas las madrecitas que conozco que estan viviendo estas gracias especiales… y son sus hijos los que están a su lado ayudándolas en todo momento… la Madrecita de Gerardo que lleva años en cama… siempre alegre, siempre sonriente, siempre rezando… la Madrecita de Socorro que ha recibido la noticia de la enfermedad, un cáncer como preparación para ese viaje de “regreso a Casa”.



Y qué decir de doña Carmen… carmelita terciaria y madre de cinco hijos entre ellos dos  sacerdotes… se dio por la conversión de su familia, por la santidad de los suyos… sufrió un purgatorio doloroso con la enfermedad… Cuantas veces me decía que se iba ya para “Casa” y luego al encontrarnos me decía que no sabía ya que pensar porque Dios la llamaba pero no enviaba el pasaje del viaje… doña Carmen gozaba de muy buen humor, sabia darle chispa a su dolor y a su sufrimiento…



"Madre Santísima enséñanos a vivir la Voluntad Divina, en el dolor, en el sufrimiento con alegría, con buen humor, llorando por el dolor pero riendo de felicidad porque Dios vale la pena"…
imagen de la web



 Desde la Soledad del Sagrario


                                                   

No hay comentarios:

Publicar un comentario