martes, 7 de abril de 2015

… ¿Y el Novio??...




 Domingo de Resurrección… Domingo solemne… Domingo de fiesta… en las Iglesias… Militante, Triunfante, Purgante… Domingo de derroche de misericordia divina…

Jesús ha resucitado… ¡Jesús está vivo!!… es un Dios vivo… ha cumplido su misión de salvar a sus hermanos… de devolverles a los brazos del Padre Dios… de lavar con su sangre el pecado de la humanidad contraído en el Edén… Sí, Jesús ha pagado la deuda… La muerte ha sido aniquilada.  Todo está renovado… Toda la creación ha sido renovada… La alegría es desbordante… gozo inmenso que estalla ante la sublime verdad… ¡¡Jesús ha resucitado!!!

Y en este día tan sublime, tan solemne… Se está dando un acontecimiento trascendental…  en un convento de monjas… una de sus mas pequeñas hace sus votos perpetuos con Jesús… hay un desposorio espiritual… tan esperado, tan anhelado… tan querido por quien se ha sentido llamada, conquistada, seducida por el Dios vivo que habita en el Sagrario… Y en esta hora, en este día, una joven, hermosa, profesional, ha dejado todo, ha salido del mundo, para convertirse en “esposa de Cristo”… su pequeño y pobre corazón estalla de alegría… Alegría inconcebible para el mundo…

La novia se desposa con el Esposo Divino… La novia se lanza a abrazarse, de por vida, a vivir solo para Dios… en Dios… y con Dios… ¿Y quién puede entenderla?? ¿Quién puede abrazarse en jubilo a esta realidad impactante de libremente, voluntariamente convertirse en “esposa de Cristo” para toda la eternidad?? Oh, mundo que desperdicias el tiempo en bagatelas y diversiones inútiles… si supieran de que se pierden…  


Hermosa Capilla… que  se viste de gala… flores blancas adornan el altar… música celestial en voces de las hermanas… exquisita ceremonia de Pascua… exquisita ceremonia de “bodas”…

Todo es alegría… todo habla de amor… de fe… de Dios… de vida consagrada… ¿Y los invitados?  Ah, los invitados rebozan de alegría… la familia, los amigos, e invitados cercanos han acudido prestamente a participar de este inmenso acontecimiento… la capilla se llena de invitados…Todos, grandes y pequeños, viven con alegría el acontecimiento… La Pascua y la boda… dos ceremonias que impactan sus vidas… dos ceremonias que se unen en una sola… ¡Que hermosura!!

¿Y los niños? Han querido estar presentes más activamente como servidores del altar. Hay un desfile de pequeños sobrinos y primos de la novia. También dos de los hermanos han querido subir al altar y leer la Sagrada Palabra.

 ¿Y los padres de la Novia? Exquisitamente  y delicadamente ataviados… Sus rostros resplandecen por el júbilo…  La felicidad les embarga… están emocionados, sumamente emocionados, ¿no es para más? Jesús se ha fijado en una de sus hijas, la ha llamado, la ha escogido por esposa… Agradecidos eternamente por este hermoso regalo que les ha hecho Jesús… escoger a una de sus pequeñas… ¿habrá mayor honor para una familia?  Tienen por yerno nada más y nada menos que a Jesús… Y pensar que hay madres que luchan contra Jesús, negándoles sus hijas, cuando son llamadas a la vida consagrada.  Cuanta ignorancia y atrevimiento peligroso…

La Novia es llamada al frente, en un momento dado, dentro de la Santa Misa,  para expresar públicamente su amor, su decisión, su pequeño fíat, sus ansias de amar como “esposa de Cristo”… al Cristo que  la ha mirado con tanto amor y tanta misericordia.  ¿Habrá novia mas enamorada que ella?? Enamorada hasta llegar a abrazarse a la cruz de Cristo con toda el alma… a vivir el misterio de la cruz como loca enamorada del Dios del Sagrario.

Terminada la ceremonia… Familiares, amigos e invitados en general, pasan al ágape en  uno de las salas del locutorio.  Allí entre rejas compartirán con la Novia y sus compañeras monjas… Si, rejas… porque es un convento de Clausura…  Hermosa experiencia para todos, e inolvidables recuerdos especialmente para los pequeños… que corrían de lado a lado del patio, saludando a todos, con una santa alegría que era envidiable…

Dios se ha portado grande en este día con todos… Madre Lydia bendecida sea por siempre… Gracias por haber aceptado a Jesús como esposo; gracias por dejarse conquistar y seducir por tan Santo, tres veces Santo y Divino Novio… Dios le conceda larga vida y verdadera santidad…  ¡Dios le bendiga!!!


Desde la Soledad del Sagrario



5 comentarios:

  1. Lindos recuerdos me traen esas fotos, Hna. Maridel
    Beneiciones. P. Horacio

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    1. Saludos Padre Horacio.
      Que alegría verlo por mis blogs...
      Bendición Padre...

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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