domingo, 28 de octubre de 2012

Señor, ¿por qué tan solo?


 
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Y al llegar a la puerta… el dolor me invade


Domingo… subo apresurada porque la lluvia esta por caer y no quiero faltar a mi amado apostolado de rezar la Coronilla de la Misericordia a las 3 de la tarde en el Santuario.

 A veces he subido bajo una torrencial lluvia, con relámpagos y truenos que asustan a cualquiera… y más a mí que de valiente  no tengo nada… pero la misión llama hay que subir y rezar ante Jesús.

 A las 3 de la tarde… con los que esten presentes… rezar con el corazón en la mano… con el corazon derramándose en cada palabra de la Coronilla de la Misericordia.

Yo creo firmemente y fielmente en las promesas de Jesús. Él lo dijo… “Todo lo que pidieran en esta hora, al rezar la Coronilla de la Misericordia, será concedido si está de acuerdo con su Divina Voluntad”.

 Lo que pido está avalado por su Divina Voluntad… se que Jesús lo va a conceder en su tiempo… son cuatro milagros que pido. Pido por nuestra parroquia, pido por nuestro Santuario, pido por nuestro párroco, pido por nuestros sacerdotes y religiosas… Lo conseguiré… oh, sí, no lo dudo ni un instante… porque esto es de Dios… Ojala muchas personas hicieran lo mismo en sus parroquias… ojala muchos pero muchos hicieran lo mismo también en sus casas…

 El domingo pasado iba subiendo la cuesta hasta llegar al Santuario. Iba un poco fatigada porque los años se hacen cada vez más presente. Iba ilusionada como todos los días… de lunes a viernes tenemos la adoración perpetua…pero el fin de semana no… el que me conoce sabe que me causa una tristeza inmensa… pero todo en el tiempo de Dios… y a su divina forma… y gusto… que para eso Dios es Dios…

 Al llegar a la puerta del Sagrario me invadió la inmensa soledad como un manto gigante… no lo podía creer… palpaba la soledad de mi Adorado y Tierno Huésped del Sagrario… era tan palpable la soledad que las lágrimas se hicieron presentes…no pude decirle otra cosa que no fuera mi deseo de llenar el Santuario con almas de todas las edades amándolo, adorándolo como Él tanto desea.
 
A las tres en punto comencé la Coronilla de la Misericordia en voz alta.  Terminada la Coronilla comencé a cantarle una canción que apenas recordaba pero que me gusta mucho y claro me hace llorar… “Le llaman Jesús”… Hay un hombre que está solo, sus amigos lo olvidaron, sin querer lo lastimaron, y hoy se muere de dolor… Han pasado más de dos mil años y parece siempre un niño,  Quien dio tanto cariño y hoy le niega el amor…” Más o menos así es lo que recuerdo de la canción.

 Estuve con Jesús  bastante tiempo aunque para mí no el suficiente…  le prometí que este domingo estaré más tiempo con Él.

Ayer sábado cuando subí a rezar la Coronilla de la Misericordia encontré una joven… pues siempre le estoy diciendo a mi Jesús que quiero ver jóvenes adorándolo… aunque en la semana he visto… pero los sábados y domingos no…

 Es cosa de risa lo que voy ahora a decir… cuando entre y la vi, sentí como si Jesús me dijese… “mira esta joven como me ama, como me adora, como la pasa tan bien conmigo… no estoy solo"…  Era como si me complaciera en mi petición… Claro no es que oiga voces… porque no quiero oír nada… ni ver nada… es solo el pensamiento que se aclara con estos pensamientos…y mi imaginacion que juega un poco...

.Mi alegría fue inmensa… pero mi queja no tardo… "Jesús… y cuando me vaya, ¿quien se queda por mi acompañándote?"… a los minutos un joven entraba… y se veía que iba a estar mucho rato con el Señor… Oh me sentí inmensamente feliz.. Jesús tenia compañía y de la buena…

Sacerdotes de mi Cristo… levantad en vuestras parroquias la Hora de la Misericordia… verán con asombro y santa alegría como todo comienza a fluir al gusto divino… la parroquia por el camino de la santidad…

 Solo en el Cielo descubriremos todo el bien que hemos podido hacer a los pies del Sagrario.

 

Desde la Soledad del Sagrario

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